Si me permite

La verdadera libertad debe afirmarse cada día

Los que quieren ser libres deben recordar que esto conlleva responsabilidad personal.

“La libertad está en ser dueños de nuestra propia vida”. Platón


Cuando podemos definir la libertad de una manera que pueda ser vivencial y marcarnos un horizonte en el cual podemos proyectarnos para alcanzar lo que alguna vez hemos soñado, se debe aceptar que cada mañana, al iniciar el día, no siempre lo habremos de encontrar en el modo como lo pensamos al ir a descansar. Cuando amanecemos debemos asegurarnos de que la salud que tenemos todavía nos responde y los planes que teníamos trazados no se han alterado por alguna razón extraña.


Hay una verdad innegable que nos permite declararnos personas libres, si podemos saber escoger lo que podemos hacer, pero también hay muchas cosas que nos rodean que por momentos y de alguna manera nos habrán de limitar para poder hacer lo que nos nace en el corazón. Lo importante es tener la formación necesaria y la madurez suficiente para saber el cómo hacemos las cosas y en qué orden, para que podamos avanzar paso a paso hasta que alcancemos las metas que nos hemos trazado.


Cuando somos cuidadosos podemos entender cómo las circunstancias que nos rodean cambian y a nosotros nos toca cada día hacer los ajustes apropiados para que libremente y con la mayor paciencia estemos avanzando a lo que tanto hemos soñado. Es muy fácil estar apresurados y desesperados en alcanzar las metas que nos hemos trazado, pero si nunca las logramos visualizar, entonces sí podemos reconsiderar la realidad y con los planes que tenemos podemos tardar un poco más, pero siempre llegar.

Los que quieren ser libres deben recordar que esto conlleva responsabilidad personal.


Mucho de lo que entendemos de una auténtica libertad está en la parte formativa que hemos recibido, en la manera y el cuidado que hemos tenido en saber entender el medio en el cual nos desenvolvemos y cuáles son las reglas básicas para poder convivir con el máximo respeto para que también se nos respete y se nos permita hacer lo nuestro con la debida responsabilidad que esto implica.


Cada mañana se nos presenta la oportunidad de hacer el esfuerzo de repetir lo que ya hemos vivido o si habremos de considerar lo que más se ajusta para que nos acerquemos a la meta que estamos visualizando. Razón tenían los que le dijeron a hombre indeciso: “Si tú no sabes a dónde vas, cualquier camino es bueno”. Pero esto en ningún momento se puede describir como alguien que, como tiene libertad, toma cualquier camino. Cada uno de nosotros debe, de alguna manera, saber hacer los planes necesarios para alcanzar lo que busca y tener la certeza de que lo hizo con toda la libertad necesaria. Eso no implica que no habrá de ser orientado y aconsejado para que cada uno de los pasos sean certeros y planificados previamente al iniciar la aventura.


Es común escuchar que algunos quieren que los dejen libres y que ellos saben lo que quieren, y no les gusta que las personas de su derredor los estén condicionando. Entendiendo que en nuestros días hay tantas alternativas y tantas oportunidades, debemos saber pedir consejo y dejarnos guiar, pero saber que la libertad que nuestra voluntad tiene decide lo que habrá de hacer en última instancia.
En la realidad, uno no puede regresar para revivir la vida que ha vivido, por esa razón debemos ser cuidadosos en cada paso que damos para que reflejemos que somos seres libres y disfrutamos con toda cautela nuestra libertad.

ESCRITO POR:

Samuel Berberián

Doctor en Religiones de la Newport University, California. Fundador del Instituto Federico Crowe. Presidente de Fundación Doulos. Fue decano de la Facultad de Teología de las universidades Mariano Gálvez y Panamericana.