Registro akásico

Las fuentes para fomentar la discordia

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

Buscar intereses lucrativos ayuda a entender conflictos. La insurrección de activistas destructivos del sistema democrático en Chile revela una conspiración para impedir el abastecimiento de litio a China. Por lo tanto, el debilitamiento del presidente Sebastián Piñera no responde a una estrategia de toma del poder por parte de sectores irredentos de la izquierda. No se busca una revolución proletaria, sino achicar la soberanía exportadora, para satisfacer los mismos intereses que pretenden acorralar a Huawei, una compañía líder en TIC.
Cabe utilizar hipótesis explicativas también para Guatemala. Aparece una cabeza visible, pero no la única, George Soros. Para dañar la institucionalidad del país, obtuvo el control de los tribunales y persecución penal. Con emisores en medios digitales de influencia social innegable entre un público urbano clasemediero, ha conseguido desintegrar parcialmente al organismo judicial y hacer avanzar el desorden. La indigencia institucional servirá para forzar el endeudamiento del país.

Pero no hay una única fuente, también fluye dinero para obstaculizar la lucha contra la creciente influencia del narcotráfico. Los narcoempresarios generan una parte importante del desorden nacional. Los propagandistas contra el ejército son opositores de sorprendente juventud, preocupados al extremo por hechos pasados. También juegan su papel para envenenar la vida política, los supuestos defensores del encausamiento deficiente de ancianos responsables del genocidio. Su alharaca por supuestos héroes esconde el rencor de ciertas generaciones de militares pasados a retiro, cuya influencia disminuye con la renovación de los mandos. Basta engrasar las ruedas para que la carreta corra con más velocidad.

Se busca la crispación en el tema militar para impedir la mejora de su desempeño. Por un lado se sabotea su modernización: un sistema aéreo para la interdicción del trasiego de drogas. Recuérdese al presidente militar Pérez, estropeando la compra de medios: aviones y radares, cómputo y comunicación, mejora de la marina; o la imposibilidad administrativa de repotenciar el equipo aéreo, con excusas de ejecución presupuestaria arropada en el escándalo periodístico. Por el otro lado, se permite la convivencia de los mandos militares con los ejecutivos del blanqueo de capitales y, también, de responsables locales del trasiego.

Hasta ahora, la producción y envíos se originan en el extranjero. No obstante, el cultivo de hoja de coca se expande en los trópicos americanos. En el país, cada vez más, se descubren plantíos destinados a la fabricación de cocaína. Si no se impide el transporte; en poco tiempo, los capitales acumulados localmente, iniciaran la producción en el país, pues las rutas y redes de venta están establecidas.

Finalmente, también existe otra fuente financiera para dañar al régimen político. Se trata de los enemigos de Israel. Cualquier jefe de inteligencia de un país islámico puede destinar algunos millones de dólares para agriar las relaciones políticas nacionales. No lo hará a través de actores islámicos, pues los religiosos de esta confesión son personas respetuosas e impulsan la concordia. Basta con entregarlos a la llamada cooperación, sobre todo norteamericana, para cumplir con su objetivo.

Maneras para convencer a diplomáticos, representantes en el congreso y senado de EUA, son de sobra conocidas, están reguladas y tienen estatuto legal. Basta con deslizar preocupaciones supuestamente humanitarias y suficientemente expensadas, para conseguir declaraciones que luego se amplifican localmente.