Desde Ginebra

Las pequeñas economías en una OMC reformada

Eduardo Sperisen-Yurt esperisen@gmail.com

Los diferentes niveles de desarrollo en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y su definición han sido un reto desde tiempos del GATT, en 1947 los pocos países en desarrollo se integraron al organismo sobre la base de las mismas condiciones y obligaciones que los miembros desarrollados. Fue hasta 1979 que se adoptó el trato diferenciado y más favorable para los países en desarrollo, con la llamada Cláusula de Habilitación, que proporcionó la base jurídica permanente del trato especial y diferenciado.

Finalmente se establecieron tres categorías; los Países Desarrollados, En Desarrollo y Menos Desarrollados. Sin embargo, el tiempo ha evidenciado que estas categorías no acomodan a todos los miembros, sobre todo la segunda, una talla única para todos los países en desarrollo, con grandes diferencias en los niveles de desarrollo dentro de una sola categoría, el one size fits all para los países en desarrollo, hoy más que nunca, no se ajusta para todos los Países en Desarrollo.

El ejemplo de la primera ronda de negociaciones multilaterales de la OMC, la Ronda Doha o la Ronda del Desarrollo, demostró, que el consenso es muy difícil de alcanzar, debido a las dificultades de las grandes diferencias en el desarrollo de los países miembros.

Un tema de especial interés para los Países en Desarrollo es la agricultura para lograr un mayor acceso a los mercados, eliminando las subvenciones a la exportación y reduciendo la ayuda interna causante de distorsión. Las negociaciones multilaterales se lanzaron en Doha conforme al compromiso de proseguir la reforma del comercio agrícola que habían contraído los Miembros al término de la Ronda Uruguay.

La OMC se debe reformar para cumplir con la capacidad de respuesta a la diversidad de intereses de sus miembros para avanzar, modernizar y fortalecerse. El programa de trabajo debe incluir los temas “nuevos”, como el comercio digital, la facilitación de inversiones, una plataforma de comercio global para micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) y la integración de las mujeres al sistema de comercio formal.
Las dificultades que enfrenta la OMC en la actualidad abarca desde modelos económicos conflictivos, deficiencias estructurales, normas y procedimientos que requieren de actualizaciones radicales, por lo que las nuevas reglas también deberán enfrentar los desafíos del comercio mundial actual, entre otros, las nuevas tecnologías de la cuarta revolución industrial, la propiedad intelectual, la protección del clima, la transparencia y los subsidios estatales masivos que crean distorsiones de los mercados globales.

Una OMC reformada deberá construirse sobre la base multilateral, apoyándose en acuerdos plurilaterales abiertos y no discriminatorios, con acuerdos comerciales regionales y, válvulas de seguridad apropiadas para una acción basada en normas con el órgano de solución de diferencias sólido y un órgano de apelación mejorado.

Estados Unidos presentó propuestas de reformas a la Organización, entre ellas, sobre el cumplimiento de las obligaciones para proporcionar transparencia mediante notificación de medidas y una revisión del Trato Especial y Diferenciado para los Países en Desarrollo, que conlleva ajustes difíciles en la diferenciación entre los miembros de la OMC.

Es momento de hacer los esfuerzos necesarios para que, con buena voluntad y esfuerzo conjunto, el sistema de comercio mundial se actualice, mejore y, lejos de diluir el trato especial y diferenciado, actualizarlo tomando en cuenta las preocupaciones de las pequeñas economías vulnerables, como la nuestra.