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Ley de competencia, va de nuevo…

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En su discurso de toma de posesión, el presidente Alejandro Giammattei dijo que se necesitaban algunas leyes para que el país fuera más competitivo y que de inmediato trabajaría en ello. Habló de Iniciativas de competencia y otras reformas. Y precisamente se está discutiendo en distintos medios el querer pasar al Congreso un proyecto de ley de competencia. Considero que es un grave error para Guatemala tener una ley de este tipo, porque no se necesita.

La “ley de competencia” que se requiere no es más que una imposición que viene del exterior, principalmente de la Comunidad Económica Europea. Estados Unidos también tiene cierta presión, ya que es un tema pendiente en el Tratado de Libre Comercio del que Guatemala es parte. No es conveniente la ley tal como las que tiene la Comunidad Económica Europea, que es proteccionista de sus propias empresas, ni como la que tiene Estados Unidos, más laxa, pero con la discreción de destruir empresas.

Estas leyes tratan de evitar monopolios en el sentido de que exista una sola empresa; es decir, un solo proveedor. O que existan pocas empresas pero una sea dominante, para lo cual define a la empresa dominante como la que abarca un porcentaje importante de mercado. Ese porcentaje es definido arbitrariamente por esas autoridades que son capaces de destruir la empresa “grande” por motivos que incluso pueden ser políticos. Una vez tengan el poder de actuar sobre estas empresas, lo pueden usar para manipular resultados a su favor y no en beneficio de una mayor competencia.

Esta definición que utilizan los europeos y los americanos del monopolio es equivocada para lograr una mayor competencia. La definición en base al número de empresas no es relevante. Monopolio debería definirse como la potestad de una empresa de poner precios de monopolio, es decir, un precio mayor al que existiría en un mercado si hubiera en verdad competencia. Ese precio de monopolio solo se puede poner cuando hay obstáculos para que entre más competencia. Entre estos obstáculos, los más importantes y comunes son los típicos del mercantilismo, como los aranceles de importación o permisos, licencias y prohibiciones. Todo esto actúa para que exista menos competencia, por lo que la forma efectiva de lograr más competencia es con una total apertura comercial y la eliminación de todos esos permisos, licencias, trámites y prohibiciones. Esto es lo que se llama “Libertad de entrada”.

Una empresa no puede poner precios de monopolio si tiene competencia real e incluso potencial. La competencia potencial es la que no existe en este momento, pero puede aparecer en cualquier momento. El solo hecho de que pueda entrar es un disuasivo poderoso para que una empresa existente evite poner precios de monopolio, ya que estos precios mayores a los del mercado son un atractivo para que entren nuevos competidores.

Guatemala es parte de un tratado que comercia libremente con toda Centroamérica y República Dominicana. El PIB de esta región es aproximadamente de 300 mil millones de dólares al año y cuenta con una población de aproximadamente 60 millones de habitantes. Si comparamos esto con Estados Unidos nos damos cuenta de que pensar en restringir el tamaño de nuestras empresas es contraproducente. Estados Unidos de América, con una población de aproximadamente 327 millones de personas, tiene un PIB de casi 20 billones de dólares. Las empresas más grandes de Centroamérica son insignificantes en comparación con las de Estados Unidos y no deberíamos estar limitando el tamaño, sino permitiendo que puedan crecer en un ambiente totalmente competitivo.