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Limitemos la deuda pública

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En estos días, el Congreso de la República debe aprobar el presupuesto de ingresos y egresos del Gobierno para el año 2023. Este presupuesto es otro con más gasto y deuda. De por sí, el gobierno de Giammattei, con la justificación de la pandemia, endeudó al país muy rápidamente llegando a sobrepasar el 30% de deuda sobre el PIB. Según el Banco de Guatemala, a septiembre del 2022 la deuda total, interna más externa del Gobierno, ascendía a Q213,500 millones.

Esta es solo la deuda pública externa e interna del Gobierno de Guatemala. No está incluida la deuda al Banco de Guatemala (Banguat), que en su más reciente estado financiero, bajo el rubro “Restauraciones de Patrimonio X Cobrar al Estado” la tiene por 27,743.8 millones de quetzales. Tampoco se incluye la deuda al IGSS que el Gobierno debe y que se estima en Q59,189.3 millones. Al incluir estas dos deudas al total de la deuda pública interna y externa, el endeudamiento de Guatemala sobre el PIB pasa de 30% a casi el 45%.

Está circulando en redes un cuadro con la deuda de algunos países latinoamericanos. La de Guatemala es la menor, según ese cuadro. La razón es que no están tomando estas otras deudas que son reales, pero que el Gobierno ha tenido la mala costumbre de ocultarlas y no mencionarlas. Al agregar esto al cuadro, Guatemala no es el de la menor deuda.

Otra forma de ver lo mal que estamos con la deuda pública es calcular cuánto es la deuda sobre el presupuesto. Según el proyecto de presupuesto de la Nación para el 2023, la deuda pública que se incluye como pago en ese año será del 14.4% del total de egresos. Pero pienso que no es correcto calcularlo sobre los egresos totales estimados, sino sobre los ingresos tributarios esperados. Al hacerlo así, el porcentaje de la deuda sobre ingresos tributarios estimados asciende al 18.2%. Esto es al tomar como válido el estimado de ingresos tributarios que el Gobierno propone. En lo personal, considero que de los ingresos tributarios esperados, el 20% se destinarán al servicio de la deuda pública. El resto de esos ingresos tributarios esperados deben destinarse a gasto público e inversión, pero el gasto se come todo ese resto.

También es importante calcular cuántas veces la deuda representan los ingresos tributarios. En Guatemala, tomando el total de la deuda que incluye la del IGSS y Banguat, implica 3.75 veces en relación con los ingresos tributarios anuales que, en lo personal, estimo que serán recaudados en este año. Pensemos en una persona que gane Q5,000 al mes (Q60,000 al año). Es como si esta persona pudiera tener una deuda de Q225,000.00. Tal como está el Gobierno pagando la deuda estatal, esta persona estaría dedicando Q720 mensuales para la misma (Q8,640 al mes). Si esta deuda tuviera una tasa de interés del 5% (es muy baja para la mayoría de los ciudadanos que quieren un préstamo), solo en intereses tendría que pagar Q11,250.00 al año. Lo que está pagando no le alcanza ni para cubrir los intereses. Ningún banco le daría un préstamo a una persona que no pueda cubrir intereses más capitales. El Gobierno sí, pero se está comprometiendo el futuro de los ciudadanos del país al endeudarlos más allá de su capacidad. ¿Quién le puede decir a todos aquellos que defienden que Guatemala tiene baja deuda pública que esto es insostenible? ¿Quién puede entender que la deuda la pagaremos todos nosotros, nuestros hijos y nietos con más impuestos?

Pienso que se debe establecer un techo a la deuda total, incluyendo la del IGSS y la del Banguat. El Gobierno no debería comportarse diferente a lo que una familia hace, pero es irresponsable y sus errores los pagamos todos.