Por la libertad

No sea Cochinón

Hace muchos años, cuando aún era niño, me llamó la atención un dibujo en el cual aparecía un pato tirando basura por todos lados. Lo sigo recordando muy bien ahora como entonces. El pato comía, pero iba tirando en su camino las cáscaras de banano, frutas, huesos de pollo y todos los empaques y envases de su comida. El título de este dibujo era “El Cochinón”. Lo traigo a colación porque cada vez que veo a alguien tirando basura desde su auto, camioneta o a pie me recuerdo del “Cochinón”.

No olvido la campaña “No sea Coche”, que José Eduardo Zarco (QEPD), en su columna T-mas, de Prensa Libre, promovía. Esto fue en 1995 y desde entonces muchos guatemaltecos siguen siendo tan sucios como antes, pero, como ahora, vemos más basura por todos lados.

En esta Semana Santa, como en las anteriores, grandes cantidades de vehículos salen hacia las playas, lagos y, en especial, a Antigua Guatemala. Es una pena ver cómo desde la ventana de los carros tiran los empaques donde venían sus alimentos. Tiran la basura donde sea. He visto choferes de camiones y camionetas tirar la basura en las carreteras. Y ahora que Antigua está llena de visitas de todos lados para ver las procesiones, hay que andar caminando con cuidado porque uno puede pararse hasta en excrementos humanos. La pestilencia y suciedad es vergonzosa. Y no hay excusa que valga. ¿Cómo se le puede pedir a alguien que no tire la basura si por otro lado escupe, orina y defeca en la calle?

Varios alcaldes, al ver el problema de la basura, han buscado un chivo expiatorio, el plástico. Resulta que ahora se prohíbe el plástico. Pero este no es el malo de la película. El plástico preserva los alimentos, alarga su vida, disminuye el desperdicio de los mismos y permite que podamos disfrutar de los mismos en forma inocua en cualquier parte del país. El problema son los “cochinones” o “coches” que tienen la manía de tirar la basura donde se les da la gana. La prohibición del plástico solo significa aceptar esa pésima costumbre y no enfrentar el problema con seriedad y todas sus consecuencias.

Muchas iniciativas han surgido hoy para recoger la basura. Los famosos retos en que toman una foto del antes y del después de un lugar luego de recoger la basura son fantásticos, pero no resuelven el problema inicial, que es que la gente no tire la basura en la calle. Ahora vi unas fotos de unas enormes canastas forradas con malla en las playas de Guatemala, para que la gente deposite los envases y la basura. También vi fotos donde la basura estaba depositada fuera de las mismas. No hay modo. ¿Qué nos pasa?

Pienso que las malas costumbres pueden cambiarse. De hecho, cuando los guatemaltecos van a Estados Unidos ya no orinan, ni escupen ni ensucian la calle. Si lo hacen les cae una multa de la que jamás se olvidarán. Aquí hay leyes que castigan con multas a quienes tiran basura en la calle, pero no hay certeza de que se apliquen. Por lo tanto, es como si no existieran. Si se aplicara el mismo rigor que ahora se tiene con los automóviles mal estacionados, en cuanto a colocarles cepo o moverlos con grúa, entonces, pronto la gente dejaría de tirar la basura en la calle.

Otro grave problema que tiene nuestro país es el de la mala recolección de basura y el pésimo manejo de residuos sólidos (y también líquidos). Las municipalidades tienen por ley esta función. Se debe pagar tanto por la recolección de basura como el manejo de la misma en los rellenos sanitarios y no se hace. Por supuesto, al mismo tiempo que exista certeza jurídica que quien tire basura en la calle será penalizado.