Catalejo

No sólo es cumplir la letra muerta legal

Mario Antonio Sandoval

El Tribunal Supremo Electoral se encuentra enfrentando un huracán de críticas a causa de algunas de sus acciones, tema sobre el cual ya se ha hablado en numerosas ocasiones. El jueves informó de dos multas cuyas sumas alcanzan 386 mil dólares, es decir un poco menos de tres millones de quetzales, a un partido político y a un candidato por incumplimiento de las leyes relacionadas con los comicios. La agrupación Creo deberá pagar 306 mil dólares y el aspirante Roberto Arzú, de Pan-Podemos, 80 mil dólares, porque pagaron promociones políticas por medio de las redes sociales. En el primer caso, fue a favor del aspirantes Héctor Estrada y Yara Argueta. Ese mismo día impidió la inscripción de Alfonso Portillo.

Pero otras instancias deben apresurar el esclarecimiento de la situación de otros participantes. Entre ellos destaca el caso de la sospechosa fecha para permitir la participación de Sandra Torres, porque su avance ha transcurrido en medio de acciones polémicas y eso le provoca mucho daño al proceso y a los mismos candidatos. Circulan en las redes dos videos: en uno queda registrada la forma tosca de la respuesta a la pregunta de un periodista de provincia, mientras sube a un helicóptero. En la otra, uno de sus seguidores amenaza con un arma de fuego al conductor de un vehículo. Todo esto contrasta con la actitud de su visita en Washington a Luis Almagro, secretario general de la ONU, quien a estas alturas sin duda ya comprendió su error de apoyar de hecho los criterios de la aspirante.

El TSE tiene otro problema, del cual se ha hablado poco: el tiempo necesario para la impresión, separación y reparto de las papeletas electorales. En total, deben ser impresas 51,750,000, para presidente, para diputados y para alcaldes. Esto toma un tiempo relativamente prolongado, el cual debe restarse de la fecha del 16 de junio. Aunque sean hechas en rotativas y por ello haya capacidad de imprimirlas en un tiempo relativamente corto, estamos hablando de alrededor de una semana, y a esta deben agregarse un tiempo parecido para separarlas por curules, departamentos y municipios. En resumen, son necesarias alrededor de tres semanas y esto significa comenzar el proceso de impresión alrededor del 10 de mayo. Tal fecha se encuentra a 25 días de hoy.

Ese lapso tan corto es el real. Es necesario tener ya sin posibilidades de cambio el listado de participantes, arregladas las impugnaciones, y el trabajo le toca a un personal en realidad escaso. En defensa del TSE, debe señalarse este contratiempo producido en muchos casos por el fenómeno de la llamada judicialización de la política, así como la advertencia del nuevo presidente, Julio Solórzano, a Jimmy Morales para conminarlo a dejar de descalificar a esa entidad, por tratarse de una acción punible. Debe también cesar en su tarea de procurar influencia en favor de candidatos cercanos o incluso de supuestos opositores y aún de aquellos conocidos por haber participado en otras elecciones, con resultados negativos y muchas veces vergonzosos.

Se debe reiterar al TSE la necesidad de actuar con toda claridad, pero además, con el cuidado de no despertar o confirmar sospechas en su contra. Los cambios dispuestos por el Congreso a la Ley Electoral y de Partidos Políticos en el 2016, cada vez muestran su objetivo de beneficiar a Torres, como consecuencia del papel primordial de uno de sus principales dirigentes en ese tiempo, Mario Taracena, de innegable habilidad, pero en este momento de capa caída en la organización partidaria. Todas estas circunstancias reunidas convierten al actual proceso de elecciones en una acción causante de rechazo al sistema, con el resultado esperado de provocar el voto nulo, otra de las razones para darle apoyo tácito o abierto a la mencionada aspirante.