Desarrollo de país

Otra crisis: depresión tropical Eta

José Santiago Molina josesmolinam@gmail.com

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Qué triste ha sido ver muerte de guatemaltecos en Quiché y Alta Verapaz como consecuencia de la depresión tropical Eta, y qué impresionante ha sido ver los daños en Nicaragua, Honduras y Guatemala.

En Izabal, Alta Verapaz y Quiché se reportan inundaciones, evacuaciones y daños similares al huracán Mitch de finales de los años noventa. Es impresionante ver videos reales en poblaciones como Cobán, San Pedro Carchá, San Cristóbal y otras en Alta Verapaz, y Morales, El Estor y otras en Izabal. Tenía muchos años de no ver ni en Guatemala ni en otros lugares del mundo, por medios de comunicación y redes sociales, lo afectado de las áreas agropecuarias en el valle del río Motagua, valle del río Polochic y el área de Rubelsanto y Playa Grande, a orillas del río Chisec.

En Petén, sin que se haya visto en medios y redes sociales al mismo nivel de Izabal y Alta Verapaz, también hay daño por las inundaciones. Quizá no hay daño en la agricultura y en la ganadería como en Izabal y Alta Verapaz, pero hay. Donde más daño hay es en las carreteras de terracería y el desbordamiento de riachuelos y ríos medianos y grandes, como el Pasión y el Salinas. El río San Juan, por ejemplo, hizo colapsar el puente en La Reinita —Sayaxché—, lo cual deja incomunicadas a muchas comunidades. En municipios de El Chal, Poptún y San Luis, también hay problemas similares. No ha habido posibilidad de movilizarse por la vía terrestre desde Petén a Guatemala, ni por la vía de Cobán ni por la vía de Izabal-Zacapa.

En nota de prensa de ayer domingo, se reportaron 27 personas fallecidas, 103 personas desaparecidas, siete mil personas albergadas, 10 mil viviendas con daños y 199 mil personas afectadas. En agricultura y en ganadería, se siguen haciendo cálculos de daños.

¿Y cuáles han sido las reacciones de apoyo desde el sector público y desde el sector privado? Desde el sector privado, ha sido como siempre: apoyo en la localidad, cada uno de acuerdo con sus capacidades; apoyo en evacuación y traslado de víveres por vía aérea y colaboración con el Gobierno en áreas en las que se ha podido colaborar. Desde el sector público, lo más visible es lo que mueve Conred y Ejército, y el CIV habilitando carreteras, puentes, etc. A los alcaldes y los gobernadores departamentales les ha tocado atender a sus áreas con los recursos con que cuentan. Debo agregar la solidaridad de muchos —iglesias, empresas, municipalidades de otros lugares, etc.—, trabajando en reunir víveres, ropa, etc.

Esta nueva crisis hace ver que en Guatemala resaltan tres cosas: 1) los guatemaltecos somos solidarios y nos apoyamos unos a otros, 2) que la infraestructura del país está deteriorada y 3) que debemos unir esfuerzos sector público y sector privado para transformar el país. Hace dos semanas abordé el tema del deterioro de carreteras de asfalto, concreto y terracería, y que parte de la solución es aprobar una ley (5431) y reformar otra (decreto 16-2010). Pero también pasa por entrarle firmemente a la corrupción desde la auditoría ciudadana, el control interno y auditoría del sector público, y desde el sistema de justicia no corrupto, y a la Ley de Servicio Civil. Pero eso no es suficiente, también hay que invertir en infraestructura de calidad y en cantidad. Muchas áreas rurales están muy abandonadas, y ese abandono hace que la población de la manera que puede pida los apoyos de los servicios públicos, y muchas veces genera conflictividad. El plan de McKinsey que el sector empresarial y la Municipalidad de Guatemala presentaron al Gobierno y que este incorporará en el plan de transformación económica nos permitirá solucionar buena parte de las carencias y a la vez desarrollo del país.

Solamente uniéndonos en los propósitos los sectores públicos, privado y las comunidades se podrá transformar el país en lo económico y en lo social.