Florescencia

País de voces

En un país multiétnico, pluricultural y multilingüe como Guatemala es importante fomentar la comunicación y el acceso a la información para todos los ciudadanos. Somos una nación plurilingüe, con múltiples voces —es nuestra herencia y nuestra riqueza. Según el Censo Nacional de Población 2018, en el país entre un 40% y 45% de los habitantes habla uno de los 24 idiomas indígenas—, 22 de estas mayas, más el xinka y el garífuna.

Aunque la mayoría de la población habla español, un gran porcentaje de habitantes que descienden de los pueblos originarios no habla ni comprende el castellano o bien lo puede hacer con alguna dificultad. Por esa razón es necesario que en Guatemala se garantice una adecuada comunicación pública multilingüe. Es evidente la importancia de comunicados de salud y seguridad en los diversos idiomas del país. Debemos crear puentes efectivos para que todo mensaje durante la emergencia, pero también los planes de desarrollo comunitario, municipal y nacional lleguen a toda la ciudadanía, con pertinencia cultural para que nuestra diversidad se convierta en nuestra fortaleza, con hechos.

Comunicar a los pueblos que conforman el país en su idioma materno demuestra respeto mutuo y abona a la cohesión social, ya que permite que todos nos sintamos parte integral de Guatemala. En el ejercicio público es vital que la comunicación llegue a todos, especialmente en momentos de emergencias como la que estamos viviendo por el coronavirus. Eso garantizará que todos comprendamos las directivas de la autoridad, y así nos unamos a la meta de salvar vidas, incluyendo la nuestra.

Debemos aprovechar nuestra diversidad para impulsar nuestro progreso, y en la comunicación está el primer paso. Personalmente yo viví las dificultades que trae la falta de comunicación en nuestro idioma materno y por eso sé de su importancia y potencial. Entre las lecciones que he visto funcionar —como migrante en EE. UU.— puedo compartir, por ejemplo, que a las comunidades asiáticas, italianas, griegas y otras más, cuando había comunicaciones sobre asuntos de importancia nacional se hacía para ellas en el idioma principal de su nacionalidad o en sus idiomas natales.
Si vamos del dicho al hecho, hoy existe una gran oportunidad para algún emprendedor o para el sector publico en llenar esta importante necesidad. Si vemos del lado del Estado, es un buen momento de pensar en la creación de una entidad estatal descentralizada y semiautónoma para que pueda también generar patrimonio propio y ser autosostenible —y así evitar más gastos al país—, cuya única misión sería la de ofrecer servicios de traducción y comunicación en los 24 idiomas nativos del país a otras instituciones públicas o privadas.

En principio podría tener al menos dos traductores bilingües por lengua. También podría montar un call center que pueda brindar soluciones de traducción a organismos estatales o a empresas privadas. Serviría a la ciudadanía local pero también para el exterior. Ahora mismo en las embajadas de Guatemala en EE. UU., por ejemplo, en los consulados hay déficit de atención a nuestros connacionales en sus idiomas maternos y tampoco hay servicios de traducción. Y necesidades similares deben existir en otras latitudes.

Lograr una comunicación multilingüe es crear un sistema de gobierno en torno a los ciudadanos a quienes sirve. Debemos aprender a pensar de manera multicultural, para abrir horizontes hasta ahora inexplorados. Es crear situaciones donde todos ganamos, es fomentar la inclusión y la equidad que debe existir en un país diverso como el nuestro. Es crear experiencias que lejos de distanciarnos nos acercan, nos unen, nos hacen una sola Guatemala.