Desarrollo de país

Pobreza, desnutrición, salud y educación

José Santiago Molina josesmolinam@gmail.com

Para desarrollar el país es necesario combatir la pobreza. La pobreza se combate con trabajo, y no con caridad. Cuando la población crece como crece la población guatemalteca es necesario que se den inversiones sostenidamente —crear fuentes de empleo— porque no solo hay que atender el desempleo, que también existe en países desarrollados, sino también dar oportunidad laboral a los jóvenes que ingresan cada año a ese mercado.

El presidente de los Estados Unidos de América Ronald Reagan decía que el mejor programa social es un trabajo. Coincido con él. Sin embargo, también hay realidades que atender que no son bien atendidas, y esos son los programas de nutrición infantil, de salud pública y de educación pública.

La administración pública es compleja, difícil y grande. Compleja, porque cada año cambian los cuadros políticos de la gestión pública y casi no existe promoción al servidor público experto por ausencia de una adecuada ley de servicio civil. Difícil, porque la selección de personal y evaluación de desempeño casi no se da de manera técnica. Es grande, porque son muchísimas personas las que laboran en esas instituciones. Administrar instituciones de miles y miles de colaboradores donde el bien común no es el primer objetivo ha de ser una tarea de titanes.

La desnutrición infantil en Guatemala supera el 50%. Eso es terrible. Es de lo más alto en el continente. El problema ha trascendido gobiernos y no hay manera de reducir la desnutrición de manera impactante. El actual gobierno se propuso reducirla 10%, pero recientemente dijeron que probablemente lleguen a 5%. Yo no domino el tema como para sugerir qué hacer, pero estoy seguro de que hay personas o programas en el mundo —que han tenido éxito— que pueden enseñar qué se debe y qué se puede hacer. En la medida en que haya más empleo, un mayor número de hogares tendrían la posibilidad de alimentar mejor a sus hijos.

Lo que se llama asistencialismo no resuelve el problema de la pobreza. El gobierno de la UNE tuvo el programa de Mi Familia Progresa y la Bolsa Solidaria. El gobierno del PP tuvo programas sociales como la Bolsa Segura. El PP dio vida al Ministerio de Desarrollo Social, aún vigente. ¿Qué costo y qué beneficios reales ha habido? ¿No serán programas clientelares? ¿Bien dirigido y transparente, ayuda a mitigar la extrema pobreza?

En el interior del país escucho a muchos hablar de las carencias en hospitales públicos. Se escucha mucho de ineficiencias en el abasto de medicina y de falta de equipos. El resultado es que unos mueren y que otros tienen que buscar la forma de ir a clínicas o médicos privados. Pero lo que más escucho es que los sindicatos en el Ministerio de Salud, que rebasan los 50, son los que más complican el funcionamiento. Se habla de alta corrupción. Todo eso es muy costoso y no resuelve la salud de muchos que no tienen acceso a los servicios privados.

Los pactos colectivos en el Ministerio de Educación, donde no hay compromiso con la calidad educativa y forma de medir el desempeño, donde solo se benefician los líderes, es algo que hay que abordar. También se escucha de corrupción, y lo más terrible es el resultado final: niños cada día con menor calidad educativa. Hay que cambiar eso, pero no a un Pacto por la Educación como se le acaba de ocurrir al líder del movimiento sindical. Escuchen a Empresarios por la Educación. Ellos sí tienen propuestas. Hay que entender que en la medida en que los niños mejoren su nivel académico tendrán mayores oportunidades de éxito, tanto en nivel secundario y universitario como en el mercado laboral. Educación, educación y más educación es lo necesario.
Cada nuevo empleo ayuda a disminuir la pobreza, a una mejor nutrición y da acceso a la seguridad social.