Desarrollo de país

Qué sistema político funciona y cuál no funciona

José Santiago Molina josesmolinam@gmail.com

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La semana pasada participé en una entrevista de la Asociación Política Caminemos, del proyecto “Guatemala: Una aproximación histórica política”, cuyo tema fue “Ideología y postulados de un partido o gobierno liberal”, conducido por Simeón Tiu. Fue transmitido vía Facebook en vivo en CaminemosGt, donde quedó grabado https://youtu.be/yUKAyH_FlzA

Soy creyente que los países deben ser gobernados por gobiernos “pequeños”. Un gobierno liberal es aquel que orienta sus decisiones tal que el ciudadano tenga y ejerza sus libertades para desarrollarse sin la intervención del aparato gubernamental. Un gobierno debe ser pequeño pero eficiente y debe promover la participación del sector privado en actividades de producción de bienes y servicios incluidas aquellas que antes se creía que debían ser ejercidas por el gobierno, como telecomunicaciones y energía como ejemplo. El gobierno debe ser funcional y facilitador, que desregule y simplifique procedimientos para la facilitación del funcionamiento del país. El respeto a la vida, la libertad y la propiedad privada debe ser la base del desarrollo del país.

¿Qué sistema político funciona y cual no funciona? Es fácil demostrar que el comunismo no funciona, con solo ver qué pasó en 1989 con la caída de la Unión Soviética y el muro de Berlín. Los ciudadanos de Alemania Oriental, la comunista, se trasladaron a la Alemania Occidental, la de las libertades, y formaron una sola Alemania donde hoy es de las mayores potencias del mundo. El socialismo tampoco funciona. Basta ver los resultados en la economía y las libertades de los ciudadanos en Venezuela, quizá el país más rico de América Latina antes de Hugo Chávez. Entender lo que ha pasado en Venezuela es toda una lección para darse cuenta del engaño de unos pocos políticos a la ciudadanía.

Fidel Castro, el gran comunista amasador de una fortuna familiar impresionante, se quedó sin fuente de financiamiento —gobierno— al caer la Unión Soviética. Encontró en Venezuela a Hugo Chávez y en Brasil a Lula da Silva como aliados clave. Se dio a la tarea de establecer el Foro de Sao Paulo, principal guía para los que han logrado llegar a gobernar en algunos países de América Latina. Consecuentemente, los resultados o han sido malos en lo económico para la gran mayoría, o restricciones en libertades, o pérdida de propiedad privada de muchos, y las tres. Pero peor aún, la limitación a elecciones libres en algunos países.

En Guatemala tenemos una república con poderes independientes y con elecciones libres. Revisemos qué funciona y qué no funciona. No funcionan ministerios como el de Educación, Salud Pública y Comunicaciones porque en los primeros dos los sindicatos públicos los han cooptado y se han beneficiado solo sus dirigentes. Y en el caso del Ministerio de Comunicaciones lo que ha salido a la luz pública a través de los últimos años no solo son ineficiencias sino también acusaciones y pruebas de corrupción. Decir que el sistema democrático de Guatemala no funciona solo porque algunas instituciones no han sido eficientes ni transparentes no es reflejo del sistema político sino de la conducta de unos pocos con poder. El sistema de justicia refleja daño en la ética profesional de varios.

Para avanzar se necesita retirar la discrecionalidad de servidores públicos, digitalizar y transparentar todo. Guatemala es mejor con el sistema actual con las debidas mejoras que con las ofertas que proponen los que roban energía y bloquean carreteras y sería mejor con la incursión en el servicio público de personas decentes y no de personas con mal historial que hablan bonito y participan en política. Es tiempo de observar los liderazgos y observar su conducta. Solo así tendremos a los mejores sirviendo al país.