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Reflexiones sobre el populismo

Diversos académicos e intelectuales han buscado una definición operativa sobre qué es populismo, así como qué implica. Como es común dentro del ámbito de las ciencias sociales, no hay uniformidad de concepto operativo, pero hay elementos importantes dentro de esos diversos esfuerzos que deben ser analizados detenidamente de forma constante.

El populismo utiliza y busca aumentar el nivel de problemas sociales para manipular a la mayor parte de la población, usando el odio y la división entre sectores de la sociedad. Se alimenta del miedo y del resentimiento, buscando motivarlo. Este escenario de caos social es favorable para el populista. Este escenario caótico puede tener algunos elementos reales así como también puede ser ficticio o alimentado por el populista y sus allegados.

El populismo también hace uso del liderazgo carismático, a través de la elaboración de un discurso polarizante se crea la vinculación de un supuesto líder que encarna la voluntad del pueblo en contra de un enemigo —creado— en “común”.

El fin u objetivo del populismo es avanzar en la concentración y acumulación del poder público sin límites. Para lograr dicho objetivo el populismo rechaza y destruye las Instituciones que puedan representarle cualquier límite o contrapeso a sus acciones.

La búsqueda de una consolidación de régimen populista ataca la división e independencia de las distintas Instituciones de poder público. Pero a su vez también ataca, divide y coopta a las instituciones de la sociedad para que no pueden representarle un contrapeso. Toma control de la prensa, del empresariado organizado, sociedad civil y la academia.

El populismo es un grave problema que erosiona y obstaculiza el progreso de los individuos. No tiene respeto alguno por los derechos y libertades individuales y busca generalmente beneficios, revanchismos políticos, acumulación de riqueza y poder; todo esto durante un proceso del cual goza de cierta credibilidad y aprobación popular. Porque ejerce el poder en contra de unos a los cuáles ha denominado los enemigos del pueblo.

El descontento ciudadano con el sistema político, la desvinculación o poca credibilidad con los partidos políticos, la corrupción y la pobreza es caldo de cultivo para el resurgimiento de un régimen populista. La frustración ciudadana en cualquiera de sus expresiones puede ser utilizada por aquellos líderes que se autodenominan los Mesías del pueblo para resolver estos problemas complejos a través de soluciones irreales y que suenan fáciles.

La solución al auge y fuerza de los regímenes populistas se encuentra en dos factores trascendentales. El primero de ellos es la existencia y desarrollo de una institucionalidad pública fuerte e independiente. El segundo elemento importante es una población con una gran dosis de pensamiento crítica que sea capaz identificar a tiempo las muestras de populismo en los políticos y en el ejercicio del poder público.

Los movimientos populistas emergen de las mismas democracias y son alimentados del descontento social con la intención de acumular y concentrar el poder público sin límites para imponer una forma de gobierno autoritaria.