Catalejo

Se debe aprovechar poder de Nancy Pelosi

Mario Antonio Sandoval

A causa del poco conocimiento entre la mayoría de guatemaltecos de las fuerzas políticas en Estados Unidos y cómo funciona su sistema, la noticia de la visita a Guatemala, dentro de pocas horas, de la señora Nancy Pelosi no parece ser comprendida en sus dimensiones verdaderas. Se trata de la Presidenta de la Cámara de Representantes, es decir del Congreso, cuyo poder es enorme cuando se ejerce sin ambages. Se trata de la tercera figura de la política de ese país, solo superada por el presidente y por el vicepresidente. A partir de enero, cuando tomó posición luego de la derrota de Trump en las elecciones de medio año, su oposición al presidente ha sido férrea y su larga carrera política le otorga la experiencia para enfrentarlo sin ambages ni rodeos. Va al grano.

La presencia de la señora Pelosi confirma interés e importancia del triángulo norte centroamericano en la política preelectoral estadounidense. Buena parte gira alrededor de la imposición para convertir a Guatemala en Tercer País Seguro, idea ya criticada institucionalmente porque es imposible de cumplir lo firmado por el ministro Enrique Degenhart, convertido ahora en el único defensor, pues ya ni Jimmy Morales ni Sandra Jovel se han referido al tema. Un jurista amigo señala “que ese calificativo no se relaciona con las condiciones criminológicas del país, sino con la garantía de que no va a deportar (a quienes piden asilo) a sus países de origen”. Según eso, un país en guerra civil es “seguro” porque no expulsará a quienes huyan y pidan asilo a un tercero. No veo la lógica…

Otro congresista demócrata, Gerry Connally, en una intervención dijo avergonzarse de la separación de madres y sus niños. Dijo: “Los niños de ellos son nuestros niños… sobre todo si están en nuestra custodia”. Estos criterios no pueden ser rechazados por ninguna razón electoral o partidista, y desde el punto de vista del beneficio para las elecciones, tiene el beneficio de ganar el apoyo de las madres estadounidenses. No hay mujer a quien el corazón no se le arrugue cuando se entera de algo así, ni cuando ve las fotos de niños muertos con sus padres al intentar cruzar ilegalmente. Hay numerosos niños guatemaltecos separados de sus padres, pero el silencio oficial guatemalteco es estruendoso. Estados Unidos admite no saber dónde están 22 de esas víctimas inocentes.

Nancy Pelosi ha calificado de vergonzosos algunos comentarios de la Casa Blanca, y los ve como una forma de asustar a los niños, a sus familias y a las comunidades. Hacer grande a América, como dice Trump —dice— significa hacer blanca a América (no el continente, sino el país autonombrado así). El presidente la califica de desagradable, vengativa y horrible. Es una adversaria formidable y su visita puede ser aprovechada por guatemaltecos opuestos y aquellos aferrados a esos criterios también deben solicitar una reunión para presentarle su versión. La inminencia de las elecciones del 11 de agosto agrega un factor de complejidad, a causa de los posibles cambios en la política exterior nacional, así como las masacres de civiles por crímenes de odio en Estados Unidos.

No se ha confirmado si la visitante conversará con Jimmy Morales, pero sí lo hará con diversas instituciones oficiales y sobre todo voluntarias. La victoria en esta visita no se medirá solo en temas políticos, aunque estos tienen primera importancia, sino humanos. La influyente presidenta del Congreso estadounidense necesita ser informada y conocer de primera mano sobre las elecciones dominicales y las consecuencias diversas de la victoria de Sandra Torres o de Alejandro Giammattei, especialmente debido al actual aislamiento de Guatemala por Honduras, El Salvador e incluso México, los tres hasta cierto punto airosos, mientras el mandatario guatemalteco se empantana para salvarse y se hunde irremisiblemente frente a las naciones extranjeras.