CATALEJO

Semana agitada aquí, en México y El Salvador

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Los últimos siete días han sido políticamente agitados en nuestro entorno geográfico. A nadie debe sorprender la decisión estadounidense de agregar a Consuelo Porras y su secretario Angel Pineda en la lista negra de 24 funcionarios involucrados en corrupción y en atentar contra la justicia. Se veía venir desde cuando la declaró no confiable por haber desmantelado a la Feci. Estados Unidos esperó mucho tiempo, si se analiza el caso desde fuera del gobierno, y por eso las protestas de Giammattei y de la jefa del MP, además de no tener efecto alguno, solo incrementarán el rechazo de los millones de guatemaltecos al pintoresco y colérico mandatario actual, quien ahora solo tiene como opción quitarla de en medio, pues la política local no conoce lealtades.

' Cada caso mencionado hoy puede ser motivo de otros más profundos, pero es importante tener un mapa general de lo político en el área.

Mario Antonio Sandoval

En El Salvador, Nayib Bukele se encolerizó por la innegable prueba de rechazo popular con manifestación, cuya magnitud ya no puede explicarla como acción dirigida por los dos partidos ampliamente derrotados por él. Fue espontánea. Se cumple en él un viejo adagio: “El hombre sabio se puede reponer de una derrota; el de mente torpe no se repone de una victoria”. Cierto: ganó mucho al inicio de su gobierno con —por ejemplo— su manejo de la pandemia, pero al irrumpir en el Congreso rodeado de fuerzas militares, expulsar a los integrantes de la Sala Constitucional y recibir un proyecto de “reformas” del 80% de los 274 artículos constitucionales, comenzó a manifestarse su piel de dictador, cuya acción más cercana es la regañada al cuerpo diplomático.

Otro adagio aplicable es: “Se subió a un cerro y le dio mal de montaña”, referente a la vanidad exacerbada de quien logra algo y cree poder hacer su voluntad. Parte del rechazo se debe a haber colocado al bitcóin como moneda oficial, junto con el dólar. Un grueso porcentaje ciudadano, en especial de bajos recursos económicos, simplemente no entiende el complicado funcionamiento de ese controversial instrumento económico, sobre todo en las transacciones pequeñas del día a día. De esto nace la sospecha y provoca la salida a las calles para exigir a gritos la renuncia de Nayib Bukele. En su irritada e inmadura reacción a los embajadores, señaló a varios países, sin especificar cuáles, de participar en actividades en contra de su gobierno.

México sufrió un inmerecido bochorno. Andrés Manuel López Obrador, en la reunión de la Celac, calificó a la dictadura castrista de “indiscutible hazaña histórica”, porque “el pueblo —cubano— ha sabido como pocos en el mundo defender su derecho a vivir libres”, por lo cual “merece el premio de la dignidad y debiera ser declarada patrimonio de la humanidad.” (¡¡¡!!!) Un dirigente del partido oficialista habló de la “integración de México a la revolución bolivariana”. El Día de la Independencia, de hecho, insultó al prócer José María Morelos y Pavón al repetir hasta el cansancio los improperios de toda laya lanzados contra él en su tiempo por los realistas, contrarios a la independencia. (Pronto, el humor negro chapín hizo de las suyas: reprodujo la diatriba y le agregó la voz del mandatario cuando dijo “Alejandro Giammanetti.”)

Los regímenes prosocialistas latinoamericanos son ahora México, Venezuela, Argentina, Bolivia, Nicaragua, Cuba y también Perú. A los guatemaltecos nos debe preocupar, porque si nuestro vecino del norte se convierte en “Mexizuela”, los efectos internos repercutirán aquí y Guatemala tendría al sur a un país manejado por un inmaduro, al sureste a un narco estado, ambos fronterizos con Nicaragua. El futuro guatemalteco es negro por su desastre político interno y por factores no comprendidos en su verdadera dimensión, como la creciente influencia de China, potencia en el continente latinoamericano, mientras Estados Unidos reduce la percepción de su poder y sus lealtades, por lo cual no podrá sobreponerse a la actuación de sus políticos recientes, en especial Donald Trump.

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.