Liberal sin neo

Si torturas los datos, confiesan

Fritz Thomas fritzmthomas@gmail.com

Ha cobrado más vigencia que la usual el término “reactivar”, como verbo que antecede a la palabra economía.

Si torturas los datos con suficiente vigor, confesarán y dirán: ¡si, reactivaré! Este es el tenor de un documento publicado por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), titulado Reactivar la economía protegiendo a las personas: Una propuesta para mantener el Bono familia en 2021. Quizás hay argumentos basados en valoraciones éticas, solidaridad o incluso externalidades sociales positivas, para abogar por programas asistencialistas, pero venderlo como instrumento para reactivar la economía y el empleo carece de fundamento. La propuesta de Icefi, repleta de gráficas, tablas y epónimos técnicos, no es más que sacar de un bolsillo para ponerlo en otro y, de paso, “demostrar” cómo esto conduce al crecimiento en el PIB y el empleo. Suma lo que da, sin restar lo que quita.

El documento de Icefi “propone el mantenimiento del Bono Familia en 2021, transformándolo en un ingreso mensual de Q574.50, garantizado para los hogares en condiciones de pobreza (extrema y no extrema)… para beneficiar aproximadamente a 1,744,644 hogares (cerca de 9.7 millones de personas). El costo total del programa para 2021 sería de Q12 mil millones, equivalentes a 1.9% del PIB”. Aseguran que esto creará 150 mil empleos y crecimiento económico de 1.87 “puntos porcentuales” —nótese la precisión, hasta dos decimales. “Demuestran” cómo al ejecutar el bono familia el empleo y el crecimiento económico estará mejor y de no hacerlo estas variables estarán peor.

Si tuviera que calificar el documento de Icefi, tendría nota muy baja en creatividad. El primer mecanismo para agenciar los fondos para su propuesta consiste en duplicar el impuesto de circulación de vehículos, con el argumento de que “el incremento marginal en el pago de este impuesto no representaría mucho esfuerzo a cada individuo, pero implicaría una recaudación adicional de cerca de Q800 millones”. Qué fácil es disponer del patrimonio ajeno. Otra es la “elevación de los impuestos a la distribución de bebidas alcohólicas y no alcohólicas”. Sus cálculos evidencian que probablemente no conocen la Curva de Laffer y el principio de rendimientos decrecientes; subir tasas impositivas no se traduce linealmente a aumentos en el ingreso fiscal. Aumentar este impuesto solo fortalecerá el contrabando. Fuentes adicionales serían aumento en el IVA recaudado por importación de combustibles, debido a la esperanza en que subirá el precio del petróleo —“sin que la SAT realice ningún esfuerzo”—, “fortalecimiento” de la SAT por el uso de la factura electrónica y el “combate a los flujos ilícitos de capitales”. No podría faltar el famoso “eliminación de gastos tributarios no justificados”, fantasía que no merece comentario. Finalmente, descubriendo el agua azucarada, proponen aumentar el ISR a las empresas y personas más productivas. Es posible que esto tuviera alguna justificación, pero la “reactivación económica” no es una de ellas. Solo la mayor inversión genera más producción y los recursos invertibles solo provienen de las utilidades y ahorros de las empresas y personas. Subir el ISR no va a generar más inversión; todo lo contrario.

Con este documento, Icefi cumple con sus donantes, Suecia Sverigen y Oxfam, al producir una propuesta “técnica”. Esta no es la manera de justificar un programa asistencialista. Sus argumentos son pobres, los cálculos son deficientes y las propuestas están equivocadas. Sacar de un bolsillo para poner en otro, con el Gobierno de intermediario, no reactivará la economía.