Ventana

Storytelling

Rita María Roesch clarinerormr@hotmail.com

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“Me alegró mucho saber que el Incae está invitando a participar en un curso especial, —¡storytelling!—”, cantó el Clarinero. Lo anuncian como una de las nuevas herramientas que las empresas tienen hoy en día para competir en la economía digital. Hace unos pocos años, este tipo de conocimientos eran considerados fuera del ámbito empresarial, y propio más de poetas que de gerentes, para quienes sólo lo que se puede medir, se puede mejorar. Hoy en día la economía mundial cambió, estamos en la era del conocimiento, y lo que no se sabe comunicar, no se vende. Punto. Existe ya un nuevo oro negro, que en términos de la economía exponencial se llama ‘usuarios’. El día que Instragram logró más de un millón de descargas en menos de 24 horas, Facebook le pagó US$1 mil millones.

¿Por qué me alegré tanto de que ahora los innovadores estén utilizando historias poderosas para crear nuevos mercados? Mi sueño siempre ha sido descriptar los mitos del Popol Vuh utilizando los avances que se han dado en la Física Cuántica, para que nos enseñen a los occidentales modernos cuál es el camino para retornar a nuestro entorno y rehacer nuestra relación con la naturaleza. Hace pocos días, un grupo de empresarios fundó una empresa con el nombre ‘Códice’, emulando a los sabios mayas que fueron matemáticos geniales. El nombre es contagioso a los oídos del mundo entero volcado en el manejo de grandes cantidades de datos.

Uno de los mitos más sencillos, pero cuya historia poderosa provoca un shock en nuestra conciencia cuando lo sabemos interpretar es el del nacimiento de los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué. En lugar de nacer en el rancho, donde vivían sus hermanastros Hunbatz y Hunchouén, que los envidiaban a muerte, nacieron en la montaña. Después de oírlos llorar los fueron a poner sobre un hormiguero, pero las hormigas no los picaron. Entonces los colocaron sobre un montón de espinas, pero nada les pasó. ¿Cuál es el mensaje poderoso que está detrás de esta historia? ¿Qué inspiró a los sabios cuentacuentos del Popol Vuh a iniciar los relatos de lo que serían las grandes hazañas de Hunahpú e Ixbalanqué, al darnos a entender que sus cunas fueron el hormiguero y el espinero de la montaña? Esta nueva era del conocimiento también podría llamarse como la nueva era del entorno, porque el que no logre ‘contextualizarse’ estará perdido. Aquellas empresas que no comprendan que su futuro depende de interpretar y crear mercados al lado de su entorno no sobrevivirán. El mensaje de los cuentacuentos está claro. Desde el primer llanto los gemelos se nos presentan como hijos de la montaña, hermanos de las espinas y amigos de las hormigas. Algunos podrán pensar que esto es muy romántico, y lo es, pero la verdad que está en el fondo es profunda. Lo digo en serio, porque el descubrimiento de una vida a la par del entorno paga con creces. Fritjof Capra, uno de los científicos que mejor han interpretado el devenir de las ciencias de la vida, dice que los dos grandes avances del mundo occidental en el siglo pasado fueron las matemáticas complejas y que la naturaleza y la vida se autoorganizan. Esta es la gran diferencia entre el pensamiento económico del pasado y el de esta era, que ahora nos hace pensar que, antes de competir, los grandes emprendedores buscan compartir, y arman redes. Redes que se convierten en sistemas, y sistemas que se convierten en ecosistemas porque se autoorganizan.

Como en la historia se menciona a Hunbatz y Hunchouén, vale la pena terminar la moraleja del mito agregando que cuando Hunahpú e Ixbalanqué les hacen ver su soberbia, los engañan pidiéndoles que se suban a un árbol a bajar los pájaros trabados en sus ramas. El árbol empezó a crecer, Hunbatz y Hunchouén desenrollaron sus taparrabos para usarlos como lazos para bajarse, pero, ¡zas!, se convirtieron en monos. De acuerdo al proceso de autoorganización, los que no superan las crisis involucionan. Más claro no canta un Clarinero.