Catalejo

Tarea de Richard Hansen es objeto de nuevo ataque

Mario Antonio Sandoval

Cuando se habla en nuestro medio de la Cuenca El Mirador-Kalakmul, en el norte de Petén, de inmediato se piensa en el nombre del arqueólogo estadounidense Richard Hansen. Como muchos otros colegas suyos antes, y ahora, ha dedicado su vida profesional a estudiar el sorprendente y relativamente poco conocido mundo de la cultura maya cuando sus integrantes dejaron una portentosa huella de su presencia en las intrincadas selvas donde se establecieron. Su prolongada colaboración con entidades científicas y también periodísticas de muchos países de todo el mundo permiten calificarlo acertadamente como alguien merecedor de haber sido reconocido con la Orden del Quetzal otorgada en Guatemala, hace unos cuatro años.

Hace pocos vi la cinta documental de la periodista y cuentista canadiense Teena Clipton, quien entrevistó a Hansen y en varios artículos lo calificó de querer beneficiarse económicamente, al despojar de la selva a quienes “verdaderamente la protegen” —las comunidades— y de tener conexiones con políticos de Estados Unidos y Guatemala, así como de su suspendida relación con Pacunam, organización privada nacional. Me enteré de una carta enviada por el exministro José Luis Chea, entre otras personas, dirigida a la revista Anthropology News en respuesta al artículo “El Colonialismo del siglo 21 en la Arquitectura Maya”, publicado en diciembre y firmado por el doctor italo-guatemalteco Francisco Estrada Belli, en un adicional ataque a Hansen.

Me parece adecuado hacer comentarios acerca de la labor de los arqueólogos Hansen y Estrada Belli. Este último ha trabajado —aunque no he tenido oportunidad de saber de los resultados— en los sitios arqueológicos Holmul y Cival. Recibió en el 2011 US$100 mil donados por la Fundación Kellog´s para construir un museo y un centro cultural en Melchor de Mencos, aún pendiente, así como un pickup Toyota para el uso de la también poco conocida llamada Iniciativa de Arqueología Maya. Por redes sociales solicitaba donaciones para obtener US$300 mil con el fin de construir dicho centro, el cual tendría biblioteca con libros sobre la cultura maya y vendería recuerdos para “dar mejor educación y futuro” a los niños de la zona.

Por su parte, en sus casi 40 años de trabajo el doctor Hansen ha enseñado y asesorado a numerosos arqueólogos guatemaltecos en un laboratorio de 12 meses de funcionamiento al año; ha entregado miles de dibujos, fotos, mapas y descripciones arqueológicas, textos e interpretaciones, conservación y restauración. Su labor ha sido tema de 36 publicaciones de la BBC de Londres, History Channel, CNN, Discovery y The Learning Channel. Participó en la serie de Nat-Geo, La Historia de Dios, protagonizada por el afamado actor estadounidense Morgan Freeman, de innegable efecto positivo para permitirle al mundo conocer la importancia de la cultura maya. Es este una brevísima reseña de su tarea, cuya entrega no puede ser puesta en duda.

En Estados Unidos no hay derecho de respuesta. Solo si es la voluntad de la revista Anthropology Today se publicará una refutación del artículo de marras, una opinión imposible de aclarar por su implícita subjetividad personal y entra en la afirmación de hechos falsos, materia de difamación y de injuria. El largo trabajo del doctor Hansen puede ser sujeto de diversos puntos de vista, pero queda a salvo el trabajo en pro de conocer la cultura maya. Por el hecho de ser el artículo de Estrada Belli el segundo en poco tiempo contra Hansen, intuyo alguna relación entre los dos. Para los guatemaltecos, a mi criterio el trabajo de Hansen merece el reconocimiento obtenido tantas veces.