Economía para todos

Ubico atendió los créditos agrícolas

José Molina Calderón josemolina@live.com

La junta directiva del Partido Liberal Progresista publicó el libro Seis años de gobierno presidido por el general Jorge Ubico (1931 a 1936). Trata de las medidas bancarias después de la Gran Depresión. Es una referencia a las decisiones de las autoridades bancarias para combatir los efectos económicos de la pandemia del coronavirus. A continuación, un extracto del mismo.

El apartado III de la segunda parte se refiere al Banco Central de Guatemala, Sociedad Anónima, que surgió el 30 de junio de 1926, como un organismo mixto, cuyo capital está integrado con 40% por aportación del Estado y así se mantuvo hasta su liquidación 20 años después, el 30 de junio de 1946.

El gobierno de Jorge Ubico inmediatamente que tomó posesión empezó a analizar la situación bancaria, y en especial los créditos para la agricultura, que era el sector económico más importante del país. Tuvo especial interés en que las cosechas agrícolas se lograran, dictando las primeras medidas de emergencia con validez por el año de 1932. En 1933 se ampliaron esas disposiciones de emergencia.

Cuatro años después de la Gran Depresión, el Gobierno adoptó medidas importantes: además del abandono parcial del patrón oro, prorrogó las medidas bancarias adoptadas anteriormente.

Una disposición del Gobierno no fue estrictamente de carácter bancario, sino de contratar con el Banco Central los servicios de recaudación de impuestos. Esta práctica en la actualidad continúa de tal forma que gran parte de los impuestos al valor agregado y del impuesto sobre la renta son recaudados a través de la banca comercial, y no por el Banco Central, que a partir de 1946 fue el Banco de Guatemala, como sucesor del banco anterior.

El Banco Central le trasladó al Crédito Hipotecario Nacional (CHN), fundado en 1929, en el gobierno del general Lázaro Chacón y que inició operaciones en 1930, la cartera agrícola hipotecaria, a cambio de bonos. Se trataba de que el CHN asumiera parte de los préstamos hipotecarios del Banco Central, dado que el CHN había sido fundado para operaciones hipotecarias y de largo plazo.

Una institución privada de ahorro, denominada El Ahorro Mutuo, que no era estrictamente un banco pero recibía dinero del público y tenía importancia en la economía del país, entró en problemas y se autorizó en agosto de 1933 que el Banco Central de Guatemala la interviniera. Con el tiempo, esta institución no pudo resolver sus problemas y finalmente, una década después, las pérdidas que tuvo las asumió el Banco Central.

En el occidente del país, con anterioridad había habido problemas de cesación de pagos de algunas cooperativas de ahorro y préstamo, y ahora era una nueva institución con presencia importante en el país, por lo que el Banco Central metió el hombro para el salvamento del Ahorro Mutuo. Sin embargo, fue como darle una píldora envenenada al Banco Central, porque esta institución no logró solventar sus operaciones, y las pérdidas las asumió este mismo banco. Este hecho se repitió más adelante, en 2003, cuando la píldora envenenada se la dieron al CHN, al realizarse la fusión por absorción del Banco del Ejército y del Banco del Nor Oriente por el CHN. Por dar públicamente mi opinión contraria a esta operación, recibí una carta comentario del Banco de Guatemala de cuatro páginas de extensión.

Libro

El miércoles 14 de octubre presentaré en forma digital el libro de mi autoría Política económica de los presidentes de Guatemala (1821-2021). 312 pp.