Economía para todos

Ubico privilegió a los pequeños ahorrantes

José Molina Calderón josemolina@live.com

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La Junta Directiva del Partido Liberal Progresista publicó el libro Seis años de gobierno presidido por el general Jorge Ubico (1931 a 1936). Trata de las medidas bancarias después de la Gran Depresión. Es una referencia a las decisiones de las autoridades bancarias para combatir los efectos económicos de la pandemia del coronavirus. A continuación, un extracto del mismo.

En cuatro bancos en liquidación en 1931, había ahorrantes pequeños y grandes. El Gobierno decidió resolver en primera instancia la devolución del dinero a los pequeños ahorrantes, hasta Q200.00, que en esa época era una cantidad considerable.

Comenta Valentín Solórzano Fernández que el sueldo de un empleado de gobierno en esa época era de Q30 al mes, y un maestro no tenía una suma mayor de la citada, aunque los precios eran bajos.

Esta práctica en la actualidad se ha sustituido estableciendo un seguro de depósitos para los ahorrantes, con un límite hasta Q20,000, a través del Fondo para la Protección del Ahorro, abreviado FOPA. Este Fondo cubre a toda persona individual o jurídica que tenga constituidos depósitos en un banco privado nacional, o en una sucursal de banco extranjero. Fue aprobado por la Ley de Bancos y de Grupos Financieros, decreto 19-2002 del Congreso de la República.

Por tratarse de una situación extraordinaria no considerada por quien redactó la Ley de Instituciones de Crédito, se dio el caso de la paulatina desvalorización de los elementos del activo de las entidades en liquidación. Se hicieron ensayos para resolver esta situación, lo que prolongó el tiempo para realizar las liquidaciones.

La Asamblea Legislativa para resolver el caso anterior emitió el 26 de abril de 1932, el decreto 1812, Ley de Convenio Preventivo, que aunque no se refiere expresamente a los casos de receso bancario, llenó aquel vacío, ofreciendo a aquellos bancos una manera práctica, sin duda la única, dentro de las circunstancias, de concertar con los acreedores la manera de reintegrarles sus haberes.

La Ley de Convenio Preventivo disponía la intervención de dos representantes de los acreedores en todos los actos referentes a la ejecución del plan de pago aprobado por los mismos; el monto del pasivo que fue pagado fue de cerca de tres millones de quetzales, un monto que en aquel entonces considero importante.

En enero de 1932 el Banco Central de Guatemala otorgó ayudas al Banco de Occidente, que había llegado a una cesación de pagos. Como ocurrió con otros organismos de crédito, era notorio que esa empresa —con el Banco Agrícola Hipotecario, las únicas supervivientes de las antiguas instituciones emisoras de finales del siglo XIX— venía siendo objeto en 1931 de un constante e inusitado retiro de depósitos.

El Banco de Occidente recibió ayudas del Banco Central de Guatemala. Tenía solvencia porque sus activos eran mayores que sus pasivos, y tenía liquidez, o sea efectivo. El gobierno de Jorge Ubico no quiso cerrar el Banco de Occidente, por su buena trayectoria anterior, en especial por ser un banco importante de provincia. El Banco fue intervenido dos veces.

Bicentenario de la Independencia: Gabino Gaínza fue sustituido por el militar Vicente Filísola que fue el segundo mandatario de Guatemala. Al ser derrocado Iturbide en México, Filísola, basado en el Acta de Independencia, convocó a un Congreso Constituyente. Filísola fue separado del cargo y se le entregaron treinta y seis mil pesos para regresar a México. Las políticas económicas de 50 presidentes de Guatemala (1821-2021), libro de mi autoría, ilustra lo que hicieron los mandatarios en 200 años.