Catalejo

Un congreso repleto de mini y pseudobancadas

Mario Antonio Sandoval

Publicado el

En Guatemala la capacidad de sorpresas positivas desapareció desde hace mucho tiempo, sobre todo en el campo de la política. El Congreso es un buen ejemplo: ha demostrado la inconveniencia de bancada mayoritaria porque se convirtió en aplanadora. Es el caso de la Democracia Cristiana, el PAN de Arzú y el FRG de Ríos Montt. La oposición comenzó a ser adorno. Posteriormente el poder en el parlamento se dividió entre algunas de las agrupaciones tribales, o sea con un mandamás, conocidas con el apodo de partidos políticos. Luego llegó la etapa de los partidos cuyo “líder” era quien los había fundado tras haber recibido algún mensaje angelical de ser el ungido para salvar al país. Eso explica la multiplicidad de agrupaciones y su vida efímera.

Pero esta vez se ha llegado a un hecho llamado a ser aún peor: la multiplicidad de mini y pseudobancadas, lo cual se traducirá en una imposibilidad o dificultad extrema de trabajar por el país. Es un bazar donde la mercancía son los votos, cotizados a diferentes precios, y subsiste el riesgo de tener gente manchada por su pasado, lo cual se complementa con el criterio de ver a la corrección como algo inexistente, y sustituir ese vocablo por el de la corrupción. La necesidad de negociaciones oscuras, es decir de contubernios, como forma de poder trabajar, permite esperar la continuación de abusos de todo tipo, como el nepotismo, la desfachatez y todas las demás lacras de siempre. Por eso la presidencia debe ejercerse con un alto nivel de valor y voluntad.

En política, las matemáticas son muy útiles. Giammattei impuso a su candidato Allan Rodríguez a presidir el Congreso con 82 votos, entre los cuales estaban los seis de los diputados convencidos de la UNE y tres de los unionistas, pero ahora esto me parece tambaleante porque este inexperto político oficialista comentó su idea de investigar a la directiva pasada. Allí estaba Arzú hijo y Felipe Alejos, y a causa de la personalidad vengativa de ambos, si no se pasan a la oposición, se abstendrán de votar en las decisiones urgentes para el gobierno. Esa frase le dio fuerza a los 52 votos de la UNE y los 32 su de sus grupos afines. Talvez no sea así, pero creo tener una visión lógica de cómo serán las batallas en el Congreso, donde de seguro seguirá la pistocracia.

Otro factor de gran importancia por sus posibles consecuencias es el ingreso de 102 diputados nuevos, con cero experiencia política y/o parlamentaria. No es posible por ahora saber si su fin lo constituye el pillaje y/o la transa, como ha sido el caso de la mayoría de integrantes de los últimos parlamentos, y ello dificultará al presidente cumplir con sus promesas de campaña y de los discursos. Se necesitará entonces un gran juego de cintura, una astucia –entendida en un sentido de evitar el engaño de quienes tenga en frente, casi todos con la intención de hacerlo fracasar. Las decisiones necesitan 81 votos favorables y mientras tanto la población está ansiosa de prontos logros o al menos primeros pasos para mantener viva la hasta ahora clara confianza.

Vale la pena reiterar la utilidad para el presidente de emplear su arma más fuerte: el apoyo popular. El Congreso, los diputados, los partidos, todos están desprestigiados a más no poder. La gente exige y necesita acciones inmediatas pero cuidadosamente analizadas para lograr apoyo y de esa forma utilizarlo como factor de convencimiento en el hemiciclo. No es instalar un populismo ni una monarquía tropical, sino actuar para ganar la presidencia luego de haber salido victorioso electoralmente a causa del rechazo a su adversaria. Para ello, eso sí, es necesaria la serenidad y la eliminación de reacciones no meditadas cuando se hagan públicos criterios distintos provenientes de sectores no identificados con una posición politiquera adversa. De él depende cómo actuará.