Catalejo

Urge atrasar una obra desconocida y oculta

Mario Antonio Sandoval

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De manera súbita, el gobierno comenzará a partir de hoy un paso a desnivel en San Lucas Sacatepéquez, lugar convertido por las circunstancias del imparable aumento de vehículos de todo tipo en un lugar estratégico para comunicar la capital con Antigua Guatemala y la totalidad del occidente del país. Los planes han sido ocultos y no se ha sabido nada: cómo fue diseñada, qué material se utilizará, quién será el encargado de ejecutarla, si el Ministerio de Comunicaciones o alguna empresa privada tampoco conocida, además de tampoco conocerse detalles de los costos. Se habla de entre seis y ocho semanas, y hay también un silencio absoluto acerca del cálculo de los gastos ocultos de los enormes atascos esperados y de las pérdidas para todas las empresas, sin importar el tamaño, dedicadas en cualquier forma al turismo.

Dentro de lo poco conocido se sabe, sin confirmación oficial, de la decisión de desviar el tránsito procedente de Antigua Guatemala y hacerlo llegar a Villa Nueva, vía Bárcenas. El tránsito del occidente a la capital desviado en el km 40 hacia Xenacoj, para llegar al final de la calzada San Juan. Y desde San Lucas habrá tres opciones, una por el viejo camino a Mixco, vía San Rafael Las Hortensias. Esas mismas rutas serán utilizadas por quienes vayan de la capital hacia los lugares mencionados. A nadie se le ocurrió lo obvio: primero arreglar esos caminos, antiguos y no preparados para un tráfico de miles de vehículos, sobre todo autobuses, camiones de carga y tráilers. Son angostos y se encuentran en mal estado, con zanjas o una capa de asfalto no pensada para soportar el paso del tránsito y de los vehículos de transporte pesado.

En suma, mientras se construye hay altas posibilidades de dejar al país incomunicado por varias horas o tal vez días. Todo se desconoce: número de máquinas utilizadas, horarios y frentes de trabajo. La obra debe ser conocida, no tanto por su tamaño sino por su ubicación estratégica y por los enormes daños económicos y sociales que implicará la construcción. Oficialmente, Covial habla de un paso diario de 35 mil vehículos; es decir, dos millones en ocho semanas. Si como promedio pasar por las rutas alternas exige dos galones extras de combustible, este totalizará cuatro millones. Hay decisiones no necesitadas de leyes porque entran en la mínima lógica. El invierno contribuirá a complicarlo más todo y cualquier accidente interrumpirá el paso por un tiempo imposible de calcular con certeza.

Los alcaldes de los municipios donde pasan carreteras de primera importancia o transnacionales no pueden ser quienes decidan obras de semejante tamaño, ni situadas a la orilla del camino. Es una decisión de Estado a través del Ministerio de Comunicaciones, entre cuyas tareas está autorizarlas y mantenerlas. No tiene vela la autonomía municipal, porque esto no incluye causar problemas nacionales debidos a una autorización otorgada solo pensando en los ingresos por impuestos y arbitrios. Es urgente conocer, además, quién autorizó el diseño del hasta hoy desconocido paso a desnivel, y las opciones estudiadas antes de llegar a la conclusión de realizarla de la manera como fue planeada. Los atascos ya son comunes desde el km 25, al ir a Occidente, y en la recta previa al cruce hacia Antigua Guatemala.

En resumen: las leyes guatemaltecas otorgan la posibilidad de emplear recursos disponibles para detener una obra necesaria pero oculta, aunque esté fuera de duda la pertinencia de hacerla. El arreglo previo de los caminos alternos, las obras colaterales para facilitar el ingreso del tránsito de Antigua Guatemala vía Bárcenas y los demás entronques multiplicarán el beneficio al reducir el tiempo de llegada a todo el occidente del país. Señalar todo esto no constituye una crítica injustificada al gobierno, cuyos funcionarios deben comprender las razones de la actitud crítica ciudadana. Realizarlo como fue planeado, en las sombras y sobre todo de manera súbita, afianzará la irresponsabilidad gubernativa, al planificar de manera irreflexiva. Está muy cercano en la mente ciudadana la fuente de corrupción conocida como libramiento de Chimaltenango.