Hagamos la diferencia

Vacunémonos… si tenemos la oportunidad

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

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La situación de la pandemia en Guatemala está en momentos críticos, la cantidad de infectados por covid-19 la semana pasada rebasó por primera vez los 3000 diarios, y se han tenido varios días con reportes cercanos a este número, cantidad que podría ser mucho mayor debido al subregistro existente. La cantidad de vacunas y vacunados en el país, a pesar del millón y medio donado por EE. UU. aún es una cantidad ridícula para lograr una inmunidad adecuada para el país. El porcentaje de personas que no creen en la enfermedad es también considerable, existiendo comunidades completas que aún no creen en la existencia del virus, como por ejemplo algunas comunidades alrededor del lago de Atitlán. Otra problemática es la cantidad de personas que consideran que la vacuna es perjudicial para la salud de las personas al pensar que modifica el ADN del individuo, o al atribuírsele contradicciones de tipo religioso, la cantidad de desinformación que circula al respecto es impresionante, especialmente videos que incluso muestran fenómenos paranormales atribuibles a la vacuna.

El virus es caprichoso y actúa en diferentes formas dependiendo de la persona que se infecta, he visto casos de personas que lo afrontan sin ningún tipo de síntomas, otros en los que el efecto es moderado, algunos en los que actúan en forma casi fulminante, así como otros casos en que actúa lentamente hasta llevarlos a la muerte. Las vacunas contra el covid-19 nos ayudan a desarrollar inmunidad contra el virus sin que para ello tengamos que contraer la enfermedad, la vacuna contribuye a formar linfocitos T —glóbulos blancos que atacan a las células del organismo que ya están infectadas— y linfocitos B –tipo de glóbulos blancos que actúan como defensa produciendo anticuerpos que atacan partes del virus; estos anticuerpos de “memoria” recordarán como combatir el virus en el futuro. Hay tres tipos de vacunas que se han desarrollado: a) Las ARNm contienen material del virus, cuando nuestras células copian la proteína, destruyen el material genético de la vacuna, y crean los linfocitos que recordarán combatir el virus si nos infectamos en el futuro. b) la de subunidades proteicas que tienen porciones inocuas del virus, en lugar del virus completo y c) las vacunas de vectores que contienen una versión modificada de otro virus y en su envoltura hay material del virus que causa el covid-19 , al estar en nuestras células el material genético da instrucciones para producir una proteína exclusiva del virus que causa el covid-19, se producen copias de las proteínas y eso estimula la formación de los linfocitos T y B, que nos protegerán en el futuro. Quiero compartir en este espacio la experiencia con una pareja de familiares cercanos contagiados por el virus que por diferencia de edad solo uno de ellos se había vacunado y únicamente con la primera dosis, al compartir bajo el mismo techo la compañera falleció en poco tiempo después de haberse infectado, mientras el esposo gracias a la vacuna no manifestó ningún síntoma a pesar de haber dado positivo al mismo tiempo y padecer algunas enfermedades crónicas: diabetes, presión alta, problemas tiroideos El llamado es entonces, a que, en cuanto tengamos la oportunidad de vacunarnos, lo hagamos, nos protegeremos nosotros, y contribuiremos a la inmunidad colectiva.

Vacunémonos, porque es triste ver a nuestros familiares muertos, sin podérseles rendir honras fúnebres, y observar el temor fundamentado de acercarse al cuerpo temiendo la infección. Estas vidas pudieron ser salvadas si hubiéramos tenido en el país suficientes vacunas y en el tiempo debido; mientras tanto sigámonos protegiendo al utilizar mascarillas, distanciamiento social y constante lavado de manos, pues el Gobierno según el último mensaje a la nación, sigue apostando a la recuperación económica del país, basando su esquema de vacunación en donaciones, y dejando a la población desprotegida con el lema de “sálvese quien pueda”.