hagamos la diferencia

¿Cuántos somos?

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

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estadísticas

Guatemala ha sido un país históricamente descuidado con sus datos, lo que ha provocado que no se pueda planificar en forma adecuada. Por todos lados afloran datos inexactos, dudosos, mal estimados, mal intencionados, de dudosa procedencia. El último censo se realizó en el 2002. Han transcurrido 15 años desde entonces, el intervalo más grande sin censar desde 1940. Ha habido en 1940, 1950, 1964, 1981, 1991 y 2002. El censo del 2002 fue improvisado, habían transcurrido solo ocho años desde el último. Se trabajó en forma precipitada porque el Congreso estaba interesado en aumentar el número de diputados, ante presiones políticas de interesados en ocupar una curul. Ante la pregunta de ¿Cuántos somos? Considero que nadie tiene la respuesta en estos momentos, por varias razones, una de ellas, la principal, es que el último censo carece de confiabilidad, pues se hizo de manera apresurada, sin importar su calidad, se necesitaban datos para justificar los nuevos diputados. El censo del 2002 permitió que, de acuerdo con la Ley Electoral y de Partidos Políticos se eligiera un candidato por cada 80 mil habitantes por departamento, 127 diputados distritales y 31 por lista nacional. La publicación de este censo permitió aumentar en 45 diputados el Congreso de la República, de 113 a 158.

Los expertos en el tema no consideran confiable este censo. La recomendación internacional es que los censos se realicen cada 10 años. Las estimaciones se vuelven con el tiempo más imprecisas. Esto se puede apreciar en la diferencia que existe entre los datos de proyección que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE) para finales de 2016, que proyecta 16,548,168 habitantes, contra los que presenta el Registro Nacional de las Personas (Renap), por casi un millón de habitantes más.

Esta diferencia provoca que todos los indicadores per cápita sean dudosos, por ejemplo, el producto interno bruto, analfabetismo y las variables demográficas. Lo preocupante es que estos son los datos que se están utilizando. No contamos con datos actualizados de salud, seguridad, educación, etc., y esto provoca que no pueda realizarse una adecuada planificación, pues las estrategias no cuentan con datos reales para proyectar.

El próximo censo se desarrollará en noviembre 2017. El presupuesto cuenta con cerca de Q250 millones para este fin. Los retos actuales para realizar un eficaz censo son enormes, uno de ellos es el problema de inseguridad, pues hay regiones del país en conflictividad, donde es necesaria una adecuada estrategia para recolectar los datos. Muchas personas prefieren no proporcionar información, por lo que es necesaria una campaña de concienciación para que se proporcionen datos verídicos. Gran parte de la población está encerrada en colonias con alta o mediana seguridad, donde se necesita permiso para ingresar. Hay lugares controlados por pandillas, narcotraficantes, extorsionadores, donde la obtención de información será delicada.

Si queremos saber cuántos somos y cómo somos, el próximo censo es vital, por lo que la planificación de este censo debe ser muy analizada. El estado debe proveer recursos adicionales para costos que no se han previsto, como permisos, seguridad, tecnología. Conveniente sería que se aplique la mayor tecnología posible para aprovechar el censo y obtener información digital, georreferenciada, fotografías y, en algunos casos, videos que ayuden a comprender a la población guatemalteca.

samreygo@yahoo.com