HAGAMOS LA DIFERENCIA

Despertamos

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

Archivado en:

Samuel Pérez Gómez

Los últimos acontecimientos ocurridos en Guatemala son sorprendentes. Un país acostumbrado a doblar la cerviz y aceptar noblemente los acontecimientos cotidianos, da siempre el beneficio de la duda a sus gobernantes, acepta los designios de la vida, muchas veces en forma ingenua, pero despierta y muestra su poder.

A partir del 15 de abril de 2015 principió en Guatemala una serie de manifestaciones pacíficas, en la Plaza de la Constitución, frente al Palacio Nacional de la Cultura; la primera, con cerca de 30,000 personas de distintas clases sociales, profesiones y edades, y por primera vez en la historia del país, unificados estudiantes de la Universidad de San Carlos y universidades privadas. La característica principal de estas manifestaciones es que han sido desarrolladas sin violencia, sin manipulaciones. El 27 de agosto ocurre la más grande de las manifestaciones, que arrancó con caminatas desde distintos puntos de la ciudad. Una columna se inició en la Universidad de San Carlos, otra de la Universidad Rafael Landívar y otras más desde distintas entradas a la ciudad, donde se congregaron personas del área rural. Se calcula que acudieron más de 100,000, que en diferentes horarios coparon la Plaza de la Constitución y exigieron la renuncia de Otto Pérez Molina. Varios establecimientos comerciales cerraron sus puertas para apoyar la actividad y que sus trabajadores participaran en la misma. Ya bastante entrada la noche había varios ciudadanos haciendo presencia, pese a la lluvia.

Otra actividad impresionante ocurre el martes 1 de septiembre, frente al Congreso. Quedará en nuestra mente la estampa vívida de la valla humana que se formó para permitir que los diputados entraran al hemiciclo para la reunión en donde se acordó eliminar la inmunidad al señor Presidente. En realidad fue una lección al mundo, un grupo de ciudadanos, en lugar de llegar al lugar a confrontar y a desalojar con violencia al grupo de manifestantes manipulado por la Unidad de Acción Sindical y Popular, que con palos, poniendo por delante a mujeres y niños, impedía la entrada al lugar, lo hicieron pacíficamente, llevándoles rosas blancas y agua pura. En esa reunión, por decisión unánime de 132 diputados, con sentimientos encontrados por la proximidad de las elecciones, incluyendo los legisladores del partido en el Gobierno, retiraron la inmunidad al gobernante.

El jueves 3 de septiembre, el país amaneció con la noticia de la renuncia de Otto Pérez Molina a la Presidencia de la Nación. Su testarudez, quizá por ser kaibil o por el mal asesoramiento que tuvo, cedió. Desde la una de la mañana varios ciudadanos acudieron nuevamente a la Plaza de la Constitución a celebrar este acontecimiento.

Guatemala da un ejemplo al mundo, al realizar manifestaciones populares con cero violencia pero con una actitud firme y perseverante. Fueron muchos los sábados en que la plaza se engalanó con la presencia de ciudadanos que portaron banderas del país, al cantar el himno nacional y exigir justicia ante la corrupción. Guatemala despertó, y está preparada para demostrar al mundo que puede levantarse y convertirse en nación próspera. ¡Dios bendiga a Guatemala!

samreygo@yahoo.com