Bien público

El México que se viene

Jonathan Menkos Zeissigjmenkos@gmail.com

La sociedad mexicana ha elegido a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), del Partido Movimiento de Regeneración Democrática (Morena), para dirigir el destino de esta nación por los próximos seis años. Los mexicanos llamados a votar superaban los 89 millones. De ellos, aproximadamente 29 millones (53% de los votantes) optaron por AMLO y, según las cifras preliminares, convirtieron a Morena en el grupo parlamentario mayoritario en la Cámara de diputados y en el Senado, lo que simplificará el avance de la agenda legislativa que permita concretar el plan de gobierno.

Es la primera vez que una opción política de izquierda triunfa abrumadoramente en este país. Su contundente victoria obliga a diversas reflexiones. Destaco tres. Primero, Morena es un movimiento político organizado para tomar el poder y ofrecer una alternativa democrática de cambios estructurales en favor de la igualdad y el desarrollo económico, en total contraposición con los partidos políticos tradicionales mexicanos (Partido de Acción Nacional y Partido Revolucionario Institucional), amalgamados por una agenda neoliberal cuyo fin ha sido desmantelar el Estado de bienestar mexicano, reducir los derechos de los ciudadanos, promover privilegios fiscales y económicos en una cultura de clientelismo, y entregar los recursos naturales a manos privadas. Morena no es un movimiento pensado para poner resistencia al neoliberalismo represivo y corrupto de la derecha, o para acomodarse a este, sino para derrotarlo visibilizando ante los ciudadanos sus contradicciones para la vida democrática.

Segundo, la propuesta económica y social de Morena, es viable fiscal y económicamente, y responde a las principales preocupaciones de los ciudadanos (pobreza y desigualdad, corrupción y violencia), siempre desatendidas por lo gobernantes tradicionales cuando no aprovechadas para beneficios particulares. En uno de los documentos con el programa económico de AMLO —Pejenomics: hacia una economía para todos—, aparecen sus principales líneas de trabajo, entre las que destacan aumentar y diversificar las exportaciones y favorecer programas universales que detonen el consumo y las economías regionales. La inversión en los jóvenes es un elemento estratégico, al igual que el fomento de la innovación mediante laboratorios e investigación; lograr la soberanía alimentaria y el apoyo a pequeños productores y empresas medianas con financiamiento, infraestructura y programas para la creación de capital; frente a la violencia, no más represión sino el combate de la desigualdad y la pobreza. Finalmente, erradicar la corrupción y la impunidad como misión principal.

Tercero, pudo más la racionalidad de los ciudadanos ante el “más de lo mismo” ofrecido por los rancios partidos de derecha que las campañas sucias intentando imponer el miedo frente al cambio. “Llamo a todos los mexicanos a la reconciliación”, ha dicho AMLO en su mensaje tras conocer su victoria electoral, en un gesto apaciguador y sin reclamos. También recordó la famosa frase de Benito Juárez: “nada por la fuerza, todo por la razón y el Derecho”.

El plan de gobierno de AMLO y Morena así como su legitimidad ciudadana permiten ser optimistas: el México que se viene es mejor que el actual, y eso es bueno para los mexicanos y para el resto de América Latina. México es la segunda mayor economía de la región, puede ser un buen ejemplo para partidos y gobiernos progresistas, y un Estado protagónico en el concierto internacional para nuevos acuerdos sobre desarrollo (migración) desde una óptica de igualdad y respecto a los derechos humanos.

jmenkos@gmail.com