Con otra mirada

En carrera hacia el abismo

José María Magaña Juárez jmmaganajuarez@gmail.com

El silencio del Estado ante las denuncias de las asociaciones de vecinos y profesionales Salvemos Antigua y Diego de Porres por el deterioro de  Antigua Guatemala provocó que en el 2010 presentaran al Gobierno y a  la Unesco un amplio informe enviando un ejemplar a su sede en París.

El gobierno de transición 2015-16 solicitó a la directora de Patrimonio Mundial nombrar una misión técnica para evaluar el estado de conservación y su eventual traslado a la lista de patrimonio mundial en peligro. Hubo positiva respuesta, pidiendo que Guatemala pagara los pasajes de ida y vuelta, hospedaje y alimentación de los expertos. El gobierno argumentó carecer de fondos, por lo que las asociaciones ponentes, con el apoyo de empresarios locales, ofrecieron hacerse cargo. El Ministerio de Cultura no formalizó la solicitud, en tanto la ciudad corre al abismo.

Más allá de la alteración al paisaje urbano-arquitectónico, hay otras fallas inconsecuentes con su calidad histórica. Cito tres ejemplos urbanos y tres operativos: 1. Desabastecimiento de agua en el área fundacional y sus aldeas, 2. Tránsito vehicular desmedido y falta de estacionamientos periféricos, 3. Mercado municipal transformado en regional con transporte extraurbano incluido. 4. Pérdida de la calidad habitacional ante el ímpetu comercial. 5. Pérdida de la calidad turística como patrimonio mundial, proliferando el turismo de bajo consumo. 6. Falta de control sobre la venta callejera con ocasión de las fiestas tradicionales, que desvirtúan su categoría histórica y cultural. En otras palabras, ciudad sin planes ni planificación. La gente lo sabe y consecuentemente llega a hacer lo que le da la gana, a sabiendas que no pasará nada. Dentro de la planificación incluyo la preparación de instrumentos técnico-legales para su manejo correcto, armonioso y de beneficio para sus habitantes. Hablo de reglamentos y presencia en todos los ámbitos de la administración.

La víspera del 31 de diciembre, visitantes borrachos derribaron un guardacantón —elemento de piedra tallada— de la plaza La Merced, sin que se sepa si el asunto les trajo consecuencias legales o, si como es costumbre, se les dejó ir pues el viajero es bienvenido, no importa lo que haga. Lo mismo sucedió en la Plaza Mayor, en donde otros irresponsables quisieron llegar en auto hasta la Fuente de las Sirenas, sin percatarse que en el camino hay otra fuente que los detuvo, desportillando el cuerpo de la pila.

En el primer caso, la Hermandad de La Merced colocó en su sitio el elemento derribado; y por alguna razón, alguien de la Municipalidad publicó un comunicado, arrogándose la reparación sin haberla hecho, por lo que la aclaración y críticas fueron inmediatas. En el segundo caso, la fuente sigue despozolada.

Durante la fiesta de fin de año uno de los tantos globos lanzados al aire cayó sobre un techo, a pocos metros de su partida desde la Plaza Mayor, incendiando la vieja techumbre de madera y teja de la casa entera. Los bomberos llegaron de inmediato encontrando que en la red municipal de agua, no había agua.

Esos malos ejemplos y la proximidad de nuevas elecciones serán referencia para quienes pretenden gobernar esa histórica ciudad, debiendo poner a prueba sus propuestas, capacidad y nivel de compromiso. La sociedad antigüeña está preparada para ser selectiva y sabrá calificar sus antecedentes, actuar ciudadano y aportes a la comunidad. A quien solo motive la ambición del puesto no superará la prueba, y no alcanzará el delicado y honroso cargo de alcalde de la hoy ciudad símbolo de la identidad cultural de los guatemaltecos.

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