hagamos la diferencia

Éxitos en Guatemala

Samuel Reyes Gómez samreygo@yahoo.com

Al observar los datos que nos llegan sobre el desarrollo del país en los diferentes ámbitos  pareciera que está condenado a languidecer hasta la muerte. El pesimismo se avizora en las noticias, en la gente, en los políticos, en los gobernantes, y muchos han colgado la toalla antes de tiempo, declarándose vencidos, devorados, ultrajados. Sin embargo, como lo he mencionado, tenemos un país “con gran potencial”. En este artículo quiero explicar tres áreas que en diferentes reuniones se ha coincidido que han sido exitosas, en las que Guatemala ha demostrado que sí se puede, de una situación caótica se ha pasado a una ordenada, positiva y de ejemplo a otros países.

La primer área es la de Telecomunicaciones. Recordamos el exiguo número de líneas fijas que existían, todos nos peleábamos por conseguir un número. Recordamos también cómo para comunicarnos debíamos ir a centrales de Guatel, que tenían una serie de cabinas, en donde hacíamos grandes colas para comunicarnos con nuestros familiares, tanto dentro del país como fuera de él, y todos los vecinos escuchaban nuestras conversaciones, las que carecían de privacidad. Hoy día hay más números telefónicos asignados que habitantes en el país, podemos jactarnos de que nuestras comunicaciones son incluso mejores que las de EE. UU. Como ejemplo, tengo un primo que conduce camiones en esa nación y cuando conversamos continuamente se le cae la señal. Los precios son muy competitivos y se desenvuelven dentro de una lógica oligopólica competitiva.

El segundo ejemplo es del sector eléctrico. En el pasado los apagones eran constantes, las plantas de emergencia eran indispensables y perdimos recursos, alimentos, tiempo, por dichos apagones. El sector eléctrico estaba conectado con líneas únicas desde los lugares donde se producía y ello provocaba que cualquier problema, por pequeño que fuera, en la conducción bloqueaba prácticamente todo el fluido. Además, la demanda superaba a la oferta y las generadoras eran pocas. Hoy día observamos un sector eléctrico conectado con circuitos y en expansión, la oferta supera la demanda y existe un orden de producción donde primero entran las generadoras más eficientes y se tienen como reserva generadoras de mayor costo. Guatemala se da el lujo de exportar energía y somos los mayores productores de la región centroamericana. Los costos han bajado ostensiblemente, casi en 50%. Atrás quedaron los tiempos en que las tinieblas nos sorprendían a cada instante inesperado.

El tercer ejemplo es la macroeconomía, a pesar de todos los problemas económicos del país, de todas las especulaciones de la procedencia de divisas, de la poca transparencia en el manejo de recursos, no tenemos sobresaltos en la inflación, en el tipo de cambio, ni en el crecimiento. Hemos estado por debajo del 5% de inflación en los últimos años, la moneda está fortalecida, hay recuperaciones importantes a lo largo de los últimos años y aunque no lo que necesitamos, no hemos dejado de crecer.

Estos ejemplos tienen ya reconocimiento internacional, pues de otros países han seguido el desempeño de estas áreas y han venido a observar qué estamos haciendo. Esto nos demuestra que sí es posible mejorar las cosas cuando nos lo proponemos, así que no hay excusa para mejorar. El factor común en los tres casos es que estas áreas se han blindado bajo un halo de transparencia donde todos los actos son públicos y competitivos. El sector público y el privado han unido esfuerzos para salir adelante, y aunque sé que la participación privada es cuestionada por las utilidades generadas, los resultados no pueden esconderse. Necesitamos unidad, transparencia, decisión y reglas claras.

samreygo@yahoo.com