siempre verde

Gracias, Prensa Libre

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Magalí Rey Rosa
Magalí Rey Rosa

El lunes me llegó el siguiente correo electrónico: “Estimada Magaly: Atentamente me dirijo a usted con el propósito de hacer de su conocimiento que debido a la reducción de espacio en la sección de Opinión se ha decidido prescindir de su colaboración semanal. Su última columna será publicada el viernes 4 de diciembre. Aprovecho la oportunidad para expresarle mi agradecimiento por su valioso aporte. Cordialmente. Helen Alvizures, jefa administrativa”. Y así me entero de que termina un período de mi vida que duró casi 20 años. Fui invitada a ser columnista de Prensa Libre en 1996, cuando colocamos el tema ambiental en la arena política con el colectivo MadreSelva. Fue un período importante en la historia de la defensa ambiental en Guatemala, cuando se debatieron y discutieron públicamente, por primera vez, temas muy delicados. El primero, y el más famoso, fue el de la Forestal Simpson y su pretensión de convertir el Parque Nacional Río Dulce en vía para el transporte industrial de árboles para hacer papel. Después de un debate de más de seis meses en los medios de comunicación, en el que se ventilaron aspectos legales, ambientales y económicos, el Consejo Nacional de Áreas Protegidas sentó precedente al proteger un parque nacional declarado desde 1955 como tal; considerándolo más importante que los intereses de una multinacional extranjera. “La barcaza no pasa” marcó un hito en el desarrollo de la conciencia ecologista de Guatemala.

También empezó la etapa en que se calificaría a quienes defienden derechos ambientales como ecohistéricos, terroristas, enemigos del desarrollo. A muchos incomodó que se ventilara públicamente información relacionada con la extracción petrolera, la tala forestal, el tráfico ilegal de especies, los organismos genéticamente modificados, la expansión de los monocultivos y sus agrotóxicos; la minería química de metales, otros que ahora se me escapan; y toda la corrupción asociada. Mi columna en Prensa Libre dio voz a los derechos de la naturaleza y de los seres humanos que más sufren cuando se la destruye; así como a denuncias que involucraron violaciones a la legislación ambiental, violencia y corrupción. Prensa Libre se distinguió por darle importancia, seriedad y seguimiento —con reportajes, notas y editoriales— a casos ambientales paradigmáticos en una etapa cuando los demás medios de información apenas los tocaban.

Entiendo los cambios y los tiempos. Ha sido importante que Prensa Libre haya mantenido mi columna y mi voz durante más de 19 años. Nunca hubo intervención de su parte, mis artículos aparecieron cada viernes tal y como yo los mandé. Aprecio a las personas que confiaron en mí para que contara sus casos; conocerlas para contar sus historias enriqueció mi comprensión sobre la realidad de Guatemala. Gracias a quienes me leyeron y me consideraron digna de su confianza. Mi trabajo es y será siempre defender la Naturaleza. Por eso, lamento que se cierre este espacio que brinda una visión crítica de información y análisis. Tengo una columna más. ¡Hasta el próximo viernes!

lamaga55@gmail.com