El hoy olvidado Baktún doce

Mario Antonio Sandoval

Por infortunio, apenas pasados 365 días del inicio del lapso de semejante cantidad de años, ya nadie se acuerda y el concepto se sumergió de nuevo en el desconocimiento generalizado acerca de la significación del acontecimiento.

DESDE HACE UN año fue notorio el desperdicio de esa oportunidad única e irrepetible. Los guatemaltecos comenzamos a conocer la palabra hasta pocos meses antes del 20 de diciembre del 2012. No se pudo evitar la canalización, pero también conspiraron factores puramente coyunturales, como la lucha político-partidista y también el celo y la desconfianza de los abuelos mayas para abrir a todos el cofre de sus tradiciones, valores y filosofía. Los mismos grupos indígenas actuales se enfrascaron en luchas intestinas acerca de cómo actuar con respecto al Baktún 13, muchas veces con conocimiento deficiente, sobre todo en los jóvenes, del significado de la cosmovisión maya, sobre todo para adaptarla y aplicarla a conceptos fundamentales de hoy.

A MI JUICIO, EL MEJOR campo para la adaptación de los conceptos ancestrales mayas se encuentra en el actual cuidado y preocupación por la Madre Tierra. En sus criterios se pueden encontrar las bases de temas como el desarrollo sostenible o la necesidad de valorizar a la comunidad humana con tanta importancia como la otorgada al individuo. En este tema el pensamiento maya, de hace tantos siglos, se parece al criterio cristiano al respecto, ahora señalado en un documento diametralmente distinto y lejano en el tiempo a los códices, como lo es la reciente y profunda carta pastoral escrita por el papa Francisco y publicada hace algunos días. Todo ello le daba al pensamiento maya tradicional una aplicación clara a la vida de este tiempo.

CUANDO SE MENCIONÓ lo esperable a partir del 21 de diciembre del 2012, cuando comenzó el actual baktún, desgraciadamente poco se hizo por profundizar y divulgar de manera general las bases del pensamiento maya. Por aparte, este fue dejado casi con exclusividad en el campo del conocimiento de las estrellas, y hasta de aspectos ideológicos muchas veces trasnochados, en vez de dar a conocer los valores y la filosofía de vida, para compararlo y en lo posible mezclarlo con los criterios cristianos. Al pensar en estas posibilidades más lamento el desperdicio de esa oportunidad, como resultado de la equivocada manera de considerar este acontecimiento por quienes lo recordaron al menos un par de años antes, cuando la mayoría ciudadana lo desconocía.

HABLANDO CON BASE positiva, podría comenzar una actividad multidisciplinaria para trabajar de manera específica en la mencionada posibilidad de compendiar los dos tipos de pensamiento indicados. No pueden tener criterios demasiado distintos, y las diferencias sin duda alguna se referirán a la forma y no tanto al fondo de temas como el papel del ser humano en el universo. Esta duda ha estado presente desde siempre en todas las culturas. Si a ello se agrega un esfuerzo por afianzar el respeto a las diferencias, la celebración del fin del Baktún 12, aunque escasa, podría ser considerada como el inicio de la nueva etapa histórica en la cual se comience a lograr la ahora inexistente armonía entre los seres humanos y entre ellos y la naturaleza.