La buena noticia

JMJ Panamá: llamada y seguimiento

Víctor Palma amons.esc@gmail.com

Pocas páginas bíblicas han sido tan famosas, contempladas y amadas a través de los siglos como “las bodas de Caná” con su respectivo milagro de la conversión del agua para las purificaciones judías en el vino signo de la vida en Cristo Mesías.

La Buena Nueva de mañana domingo contiene la llamada a dar el paso del Antiguo al Nuevo Testamento, a “comenzar a seguir al verdadero Esposo”, que puede “dar vida nueva, abundante y mejor” a quienes crean en Él. En efecto, como parte aún de las celebraciones de “revelación” —Epifanía, Bautismo en domingos pasados— y parte de los “misterios luminosos” —como lo dice el Santo Rosario— en el relato hay un dinamismo de “llamada creer y ser parte de la familia de Cristo, pues nunca nos faltará en vino nuevo” (Papa Francisco, Catequesis 8 de Junio, 2016).

El paso del agua en seis recipientes de “piedra” —el seis es número imperfecto— como “aquella piedra de las tablas de la Ley” dada a Moisés en el Monte (Ex 20,1ss) resalta el cambio: “Porque la Ley fue dada por Moisés, pero por Jesucristo vinieron la Gracia y la Verdad” (Jn 1,17). Llamada al paso de la tristeza a la “alegría” —cuyo símbolo es el vino— que implica la necesaria superación del rostro de Dios parcialmente mostrado en el Antiguo Testamento, a la novedad cristiana, pues “nadie hecha vino nuevo en odres viejos, para que éstos no se rompan” (Mc 2, 21-22). Esa apertura es: 1) A la gratuidad: el vino dado por Cristo era gratuito, ajeno a una espiritualidad “aparentemente bíblica” pero basada en el orgullo, no solo de las obras o “pelagianismo”, sino también del “conocimiento” o “gnosticismo” (Papa Francisco); 2) A la abundancia: el milagro produjo más o menos 470 litros de vino: “¿Para qué tanto vino ya al final de la fiesta? Para que también bebamos tu y yo” (S. Agustín, comentario sobre E. Juan, Tratado 8). En un mundo de “dosificaciones” atadas a las condiciones económicas y oportunidades, cuya ausencia cierra el futuro a tantos, Dios se muestra en Cristo “rico en misericordia”.

La aparente resistencia de Cristo a María a actuar “porque no había llegado su Hora” lo muestra al final actuando por misericordia ante aquella situación de carestía, no del vino en sí mismo, sino de la alegría ausente en la Humanidad; 3) A “lo mejor”: la reprensión del mayordomo al “novio” en realidad es un señalamiento a Jesús: “Tú has dejando el vino mejor hasta ahora”. En el contexto de la Jornada Mundial de la Juventud, a iniciarse esta semana entrante, se pide a los jóvenes —y a todos los que tengan buena voluntad— “creer en el Esposo autor de vino nuevo”, es decir, aceptar el don gratuito de una Fe que transforma la vida; entrar en una mentalidad de “abundancia y alegría” al estilo juvenil del compartir con todos sin poner precio a la vida; iniciar un “tiempo mejor” con el entusiasmo juvenil que inspira un “poder comenzar de nuevo, en cada generación, una Centroamérica, un mundo distintos”.

Curiosamente para algunos “Caná” significa “celos” como el del novio por la esposa: sí, el Señor ama a la juventud, desea que ella lo siga y urge a las iglesias y sociedades no dejar que ninguna ideología, violencia, migración, fuerzas del mal o mentiras encubiertas de verdad se roben a la juventud, llamada en cambio a encontrarse con Él en la JMJ 2019 escuchando de María la acertada indicación: “Hagan lo que Él les diga”.