IDEAS

La gran farsa

Por si alguien tenía la esperanza de que el “presupuesto abierto” fuera a ser un parteaguas en relación con el pasado corrupto y despilfarrador en el Gobierno de Guatemala, creo que el proceso mismo está demostrando que conforme más cambian las cosas, más permanecen iguales. El proceso es solo una gran farsa para incrementar el presupuesto. Los funcionarios públicos actuales parecen no darse cuenta de que el país cambió.

Fue realmente sorprendente contemplar cómo los funcionarios parecieran estar en una competencia por ver quién era el que más dinero pedía para derrochar en su ministerio. Cual canes hambrientos ante un festín de manjares, uno a uno llegaron a justificar por qué se les debería dar muchísimo más dinero. Casi podía uno ver cómo salivaban al imaginar lo que harían con todo ese dinero adicional que sueñan con recibir.

No puedo decir que es decepcionante, porque por lo menos yo no esperaba mayor cosa de los actuales mandatarios, pero sí es frustrante ver que estos funcionarios escuchan los vientos y tempestades acercarse y no se amilanan ni siquiera un poco. Pareciera ser que viven en otro país, en otro mundo. Que muchos funcionarios del anterior gobierno sean acusados de corrupción pareciera que no tiene nada que ver con sus actuales funciones.

Ninguno de los funcionarios —que yo sepa, por lo menos— llegó a comentar cómo van a combatir la corrupción dentro de su institución, las plazas para fantasmas que van a eliminar, el dinero que se van a ahorrar haciendo correctamente las compras. No. Nada de eso se mencionó. Lo único que les interesaba es que les den más dinero. Quizá lo que quieren es simplemente tener la oportunidad de robar más que sus antecesores. Quizá les carcome la envidia de enterarse de los muchos millones que ellos robaron y ahora quieren aprovechar mejor su “oportunidad”. O quizá creen que si hay más dinero para despilfarrar, se notará menos lo que roben. No lo sé. Lo único que sé es que del dinero que se pierde por corrupción no se dijo nada.

¿Será que consideran que nos vamos a creer el cuento de que la corrupción se desvaneció por arte de magia? ¿O qué, vamos a creer que solo los del PP eran corruptos pero ellos no? ¿Ha cambiado algo del PP para acá? Yo sí quisiera creer que el riesgo de ser capturado se ha incrementado, pero estoy empezando a considerar que eso lo único que va a lograr es que los corruptos ahora van a querer robar más para justificar ese incremento en el riesgo. Especialmente al ver que en lo que va del año ya gastaron más a través de compras directas que los del PP en los años anteriores.

La guinda del pastel la puso el ministro de Finanzas al solicitar que se puedan saltar la Ley de Compras y Contrataciones en caso de emergencia sin necesitar decretar estado de Excepción y, por consiguiente, sin tener que pedir la autorización del Congreso. Como lo hemos dicho hasta el cansancio —y ahora lo han confirmado también las declaraciones de Juan Carlos Monzón—, dichas declaratorias de excepción son aprovechadas para la corrupción. Argumenta el actual ministro que “ellos” no se van a aprovechar de eso como lo hicieron sus antecesores. Pues él se podrá creer Robespierre —el “incorruptible”—, pero dudo mucho que se pueda decir lo mismo de todos los que están a su alrededor.

Y como bien reza la sabiduría popular: en arcas abiertas hasta el justo peca. Esa es precisamente la razón de ser de las limitaciones y regulaciones a las compras que hacen los funcionarios públicos para que no se roben el dinero de los tributarios, y aun así —como lo vemos en las acusaciones actuales— siempre encuentran la forma de jugarle la vuelta.

Es inaceptable que quieran incrementar el presupuesto, y por ende endeudarnos más, mientras no se haga nada por combatir la corrupción que se da en todo el Gobierno.

Fb/jjliber

ESCRITO POR:

Jorge Jacobs

Empresario. Conductor de programas de opinión en Libertópolis. Analista del servicio Analyze. Fue director ejecutivo del Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES).

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