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La imagen de la mujer ejecutiva

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

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En las últimas décadas la participación de la mujer en el mundo laboral ha jugado un rol determinante, lo cual ha sido un largo proceso y arduo trabajo para el género femenino, porque a pulso hemos tenido que demostrar nuestra capacidad y probar que podemos ser tan valiosas en nuestro desempeño, incluso al mismo nivel que un hombre.

Por lo tanto, no importando el género de la persona, si alguien ocupa un puesto de responsabilidad dentro de una empresa, se convierte automáticamente en la imagen de esta y representa los valores de esa compañía.

Por ello es importante que las damas, dentro del mundo empresarial, tomen en cuenta que entre otros factores como su desempeño, capacidad y práctica de valores dentro del trabajo, consideren que su forma de vestir es determinante para causar una buena impresión en otros y lograr un éxito integral.

Por lo que la elección del guardarropa apropiado para el trabajo es importante para transmitir en los demás el mensaje correcto.

Un buen fondo de armario no tiene que ser caro, de marca, ni con muchas prendas, pero sí debe estar compuesto por las piezas clave que compradas inteligentemente ayudarán a cubrir todas la necesidades de vestuario que se presentan a diario.

En el mundo laboral se debe cuidar hasta el último detalle, y dependiendo del giro de la corporación para la que se labore, así también deberá ser el dress code que la empresa exija a sus empleados. La clave es adaptar su propia imagen y esencia personal a los códigos de vestir que se requieren, logrando así un buen balance y resultados.

En sectores creativos relacionados con la publicidad, moda, arte o cultura; el vestuario puede ser particular y libre —al gusto del empleado—, pero en negocios de giro más formal, en general luce mejor la ropa seria, se ven bien trajes sastre en colores neutro, sin estampados llamativos. Considerando que las prendas no deben ser ajustadas o las faldas muy cortas. Las blusas ideales deben ser discretas y sin escotes pronunciados.

También es importante cuidar el estilo del calzado, optando por zapatos cómodos, pero sin dejar de lado la elegancia y estilo, lo ideal son de tacón medio y cerrados.

El complemento del vestuario es un maquillaje sutil y un peinado que haga lucir agradable.

El aspecto de la comunicación es muy importante también en la imagen personal, por lo que el lenguaje que se utilice debe ser propio y respetuoso, para mantener buenas relaciones interpersonales con los clientes, compañeros o los jefes. Las palabras altisonantes en la boca de una dama indiscutiblemente no lucen bien.

En el mundo laboral, la mujer debe ser respetada de igual forma que un hombre, tanto por su capacidad como por su desempeño. Para esto ayudará seguir al pie de la letra las normas de protocolo empresarial. Por ejemplo, luce más profesional —al saludar— dar la mano, en lugar de buscar ser saludada con un beso en la mejilla, solo por el hecho de ser una fémina.

Es la mujer quien debe dar la pauta para ser respetada, aportando a la compañía interés y profesionalismo en el trabajo que desempeña.

No es recomendable mezclar las relaciones laborales con las personales, porque ello podría desmerecer la calidad profesional en el trabajo. La actitud y comportamiento de una dama dentro de la empresa debe ser “intachable”, para así no ser descalificada solo por el hecho de ser mujer, porque aunque no se quiera reconocer el machismo, aún existe y es muy fuerte.

Una buena mezcla de capacidad, valores morales, imagen personal, protocolo, relaciones públicas y comunicación ayudará a la mujer ejecutiva de hoy a conseguir el éxito deseado.