Catalejo

La larga guerra declarada por Isis

Mario Antonio Sandoval

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Mario Antonio Sandoval
Mario Antonio Sandoval

UN DÍA DESPUÉS DE LOS atentados en París, el influyente diario estadounidense The New York Times publicó un interesante trabajo en el cual demuestra la cantidad, gravedad y fanatismo de las acciones del Estado Islámico, cometidas de junio del 2014 a la fecha. Estas incluyen ataques terroristas, ataques suicidas, carros bombas, botar aviones de pasajeros, explotar bombas, ataques a mezquitas, a prisiones, muerte de policías, bomba a estaciones policiales, decapitaciones, otro tipo de asesinatos, el ataque a un barco de marina egipcia, contaminación de aguas, cohetes, explosiones, ataques a cristianos etíopes, bombas a embajadas en varios países. El objetivo es crear caos general en todo el mundo.

DESDE EL COMIENZO de esta nueva etapa, en junio del año pasado, suman 71 las acciones violentas de toda clase, realizadas, inspiradas o sospechosas de haber habido participación de miembros del Estado Islámico, así: ataques confirmados: Egipto, 11; Libia, 10; Yemen, 7; Saudi Arabia, 5; Túnez, Afganistán y Líbano, dos cada uno; Turquía, 1. En total, 38. Ataques inspirados: Australia, Argelia y Estados Unidos, dos cada uno; Canadá, Dinamarca, Túnez, Turquía, Kosovo, Inglaterra e Italia. Total: 11. Actos sospechosos: tres en Saudi Arabia y Marruecos; dos en Estados Unidos y Malasia; y uno en Australia, Bélgica, Alemania, Israel, Bangladesh, España, Egipto, Túnez, Malasia, Inglaterra, Kosovo, Italia, para un total de 22.

ESTAS IMPRESIONANTES cifras deben servir para permitirle a los ciudadanos de la cultura occidental y de aquellas propias del llamado Lejano Oriente, darse cuenta de la seriedad con la cual se abrazan esas interpretaciones fanáticas de los textos del Corán, interpretados de manera absurda, radical y fundamentalista. Como en cualquier otra religión del mundo, muchas veces están escondidos o —si se quiere— adornados dentro del lenguaje figurado, de la metáfora, en el cual la manera de entender y de traducir al entendimiento de la generalidad de los adeptos y también de quienes no abrazan la religión musulmana, parte muy importante de una cultura cuyos logros artísticos y científicos han quedado fuera de toda duda durante siglos.

EN OCCIDENTE, LOS AVANCES logrados por la separación entre las autoridades religiosas y las civiles para el manejo del Estado tienen ya varias generaciones, al punto de haber desaparecido de la mente de los ciudadanos el concepto mismo de una teocracia. Simplemente, nadie se imagina a un presidente o primer ministro ser de manera simultánea la cabeza de una denominación religiosa. Pero ese avance, en algunas otras sociedades y culturas actuales, no ha llegado o al menos no se ha afianzado lo suficiente. Igual le sucede al tema del papel de la mujer en la sociedad, y por ello no es exagerado considerar a la situación de hoy en casi la totalidad del mundo islámico, como equivalente a la situación del mundo en el medioevo.

POR APARTE, EL CONCEPTO de la imposición religiosa por la vía de la violencia, desde hace mucho se desvaneció en el horizonte cultural de Occidente y de los países donde de alguna manera se han enraizado las prácticas culturales derivadas de los principios filosóficos cristianos, pese a sus diversas y a veces contradictorias interpretaciones. Cuando se mezcla la idea de guerra santa con la del expansionismo cultural religioso, y a esto se le agrega la capacidad de sembrar el terror en el mundo, gracias a la tecnología actual situada al alcance de, literalmente, cualquier persona en el mundo, se debe tener clara la imposibilidad de impedir el terrorismo cuando se desata al ser convertido en el centro de la fuerza para lograr cualquier propósito.