Cable a tierra

La piñata anual de los millardos

Karin Slowing karin.slowing@gmail.com

Último trimestre del año. Ya se fue el mes de octubre y viene la aprobación del nuevo presupuesto, el que servirá para financiar el supuesto año electoral. En otros países, antes de aprobar uno nuevo se hace una revisión de cómo ha ido la ejecución del año en curso y de períodos previos. Es un parámetro para ver la razonabilidad del nuevo estimado de gasto que se propone. En los más avanzados, se rinden cuentas de lo que se logró y de lo que se quiere hacer con el nuevo presupuesto. En Guatemala, eso no ocurre. Lo más cercano es el ejercicio que el anterior ministro de finanzas denominó “presupuesto abierto”, donde cada ministerio va y pide a viva voz lo que dice que necesita para hacer lo que dice que va a hacer. Ninguna verificación ex post de qué fue lo que terminó haciendo con lo que se le dio. Así va año con año, la piñata de los millardos.

¿Qué fue del presupuesto de este año? En qué se han gastado los Q.43,186.8 millones de quetzales que la Superintendencia de Administración Tributaria -SAT- había recaudado al mes de septiembre? ¿Cómo va la ejecución de los ministerios en un gobierno que se ha caracterizado por altos niveles de ineficiencia en su gestión?

Los ministerios que están en primera línea apuntalando el Pacto De Corruptos son los que llevan mejor ejecución. Todos por arriba del 66% a septiembre. Lamentablemente, es un gasto destinado a hundir el país en la oscuridad, el aislamiento, la corrupción y la impunidad.

En contraste, los ministerios que le deberían servir más a la población para salir adelante: La peor ejecución la encabezan Cultura y Deportes, con 47% y el MAGA con 49.6%, en un país cuya gente pasa hambre y es el campeón de la desnutrición crónica en América Latina. Le sigue Economía con 54.6% en un país con 60% de pobres, 70% de informalidad y ubicado en el puesto 9 del mundo en desigualdad. El MIDES, que tiene este año su mejor nivel de ejecución con 55%, aunque para poco sirva; Comunicaciones 58.9% pero las carreteras siguen destrozadas; y Ambiente, con 59.3% y su gasto más recordado será el pago de viajes en helicóptero, mientras el país pierde la masa boscosa que le queda. Salud araña el 60% y sigue siendo el mismo desastre de siempre; y Educación el 71.5%, por su fidelidad y complacencia eterna con Joviel.

¿Y qué fue de la inversión? No han podido ni ejecutar los escasos 3.88 millardos que les aprobaron. La ejecución promedio a septiembre es de 49.6%. Casos que lloran sangre: Educación, que tiene 253 millones de quetzales aprobados para inversión, solo ha ejecutado 43.5. Y MSPAS, de 284 millones que les asignaron para inversión en infraestructura, solo ha ejecutado 11.6 millones. Mientras tanto, los médicos sin recursos ni instrumentos para prestar la atención. Sumidos en la precariedad perpetua e ignorados por las autoridades ministeriales y de gobierno. Eso sí, hubo viaje a Astana, Rusia a “renovar el compromiso con la Atención Primaria en Salud” y se llenan la boca de un discurso políticamente correcto, mientras los servicios públicos siguen en la misma lamentable situación. Ni qué decir del agua y saneamiento: 125 millones presupuestados y 19 ejecutados. ¡Y luego quieren insistir en que con la “Ventana de los 1,000 días” reducirán la desnutrición! El programa no es el problema, son las instituciones detrás, que han caído en la incapacidad total de operar sus compromisos técnicos y financieros. Las municipalidades no se quedan atrás: 51% llevan de ejecución de sus presupuestos de inversión al mes septiembre y los CODEDES 39%.

Con estos niveles de eficacia, se entiende que la construcción de una rampa para sillas de ruedas se considere todo un logro digno de un acto oficial.

karin.slowing@gmail.com