Presupuesto para un año electoral

Opinión

El presupuesto nacional para el 2019 aprobado en tercera lectura en el Congreso está diseñado para servir de piñata en el año electoral y de castigo al sector justicia y a las instituciones que han cuestionado el saqueo de los recursos del Estado. Solo de esa forma se puede entender la distribución arbitraria de recursos a manos llenas para los ministerios de Desarrollo Social, de Defensa y Comunicaciones, mientras el Organismo Judicial, la Procuraduría de Derechos Humanos, el Ministerio Público y la Universidad de San Carlos, entre otros, resienten el recorte de fondos que afectará sus labores el próximo año. A eso se agrega la forma discrecional con que los diputados deciden aumentar el presupuesto del Legislativo de Q767.9 millones a Q792 millones, con el cual buscan cumplir con los ofrecimientos que hizo Álvaro Arzú Escobar para alcanzar los votos para ser reelecto como presidente de ese organismo.

Incorrecta dicotomía

Opinión

Concurrentemente con el debate del presupuesto para 2019 se ha generado una dicotómica discusión respecto al monto asignado a dos instituciones monopólicas: la Usac y el Ejército. A la primera no se le asigna —de ahí la protesta— el 5% constitucional sobre los ingresos ordinarios del Estado; al segundo se le incrementa una millonaria cantidad que parece no estar justificada. Los comentarios se enturbian cuando los más osados contraponen —equivocadamente a mi parecer— el aumento en uno con la reducción en la otra. En todo caso hay dos certezas en esta disputa. Una, que la Universidad de San Carlos no cuenta con el porcentaje constitucionalmente asignado ni la institución armada con el 0.66% del PIB recogida en los acuerdos de paz. Otra, que ninguna de las dos transparenta el gasto y, por tanto, la fiscalización se hace compleja. Al todo hay que sumarle la falta de dinero para los diferentes reclamos y la pitanza que del erario se hace anualmente por instituciones, políticos y grupos de presión.

Municipalidades deben demostrar existencia de lugares poblados

Guatemala

El tiempo se agota para una significativa cantidad de municipalidades que deben entregar al Instituto Nacional de Estadística (INE) sus certificaciones que demuestren la existencia de tres mil 818 lugares poblados que según proyecciones de aquella institución tenían reportadas de más.

El diablo está en los detalles

Opinión

Hace pocos días, un amigo conocedor de cuestiones geopolíticas y geoestratégicas lanzó en redes la expresión “el diablo está en los detalles”, refiriéndose a las recientes elecciones intermedias en EE. UU. Particularmente, aludía al sistema de pesos y contrapesos que se dará a partir de ahora para la administración Trump, con un Senado Republicano y una Cámara Demócrata. Aunque pensemos que la política de EE. UU. es una, independientemente del partido que gobierne, cuando se hila más fino queda claro que hay ciertos detalles que cambiarán a partir de ahora.

Desbarajuste presupuestario

Opinión

La maquinaria oficialista y sus adláteres están cavando una profunda fosa en la que sepultarán las esperanzas de millones de guatemaltecos y quizá también su propia tumba política. El Congreso promulgó una iniciativa vergonzosa contra la libre empresa y rondan serias amenazas para limitar o eliminar la libertad de expresión.

Seis diputados discutirán presupuesto de la Usac

Guatemala

A través de una mesa técnica el Congreso considerará los argumentos de la Usac sobre su asignación presupuestaria. Así lo acordaron los jefes de bloques este miércoles luego de varias manifestaciones a favor de darle más recursos a la universidad estatal.

Dinero para corrupción

Opinión

Rodrigo Borja al abordar el tema de la corrupción en su Enciclopedia de la Política nos ilustra: Escribió José Ortega y Gasset (1883-1955) que la moral es una cualidad matemática: “es la exactitud aplicada a la valoración ética de las acciones. Aquella exacta valoración ética de las acciones humanas es lo que falta con frecuencia en la vida pública. No sé dónde ha surgido el criterio, por desgracia muy generalizado, de que la actividad política está exenta, o debe estarlo, de limitaciones morales… A veces los regímenes políticos se convierten en cleptocracias. En ellos la corrupción se institucionaliza. Forma su propia cultura, con sus códigos, sus usos y jerarquías, con sus honores y su distinción social. Y la honestidad es vista casi como una extravagancia”.