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Las reglas del juego cambiaron, ¿bueno o malo?

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

El Tribunal Supremo Electoral dio el banderazo de salida para las elecciones generales 2019, que se celebrarán el 16 de junio, con base en las reformas decretadas en el 2016. Se elegirán más de cuatro mil funcionarios, entre binomio presidencial, diputados por listado nacional, distrito electoral, corporaciones municipales y Parlamento Centroamericano.

El presidente del TSE ha exhortado tanto a los candidatos como a los más de siete millones de empadronados a “participar con un espíritu cívico, en un ámbito de armonía y sin confrontaciones”; sin embargo, el clima electoral que se percibe es nebuloso y confuso, porque han cambiado las reglas del juego de la manera como se solía hacer propaganda y ahora resulta que la forma convencional, que nunca dio resultados positivos es la que añoran, cuando sabemos que no hemos conseguido ni un solo funcionario eficiente y honesto.

Entre nuevos partidos, otros reciclados y la vieja política existe incertidumbre de cómo se logrará hacer una campaña con pocos y escasos recursos. Mi respuesta es: creatividad, trabajo en equipo, labor de hormiga y delegando a nuevos liderazgos, dejando los cacicazgos.

Otro gran problema que tenemos los votantes es que entre las opciones de los líderes que se perfilan como candidatos, la mayoría de ellos son de dudosa reputación; pero claro, ¡esto es una democracia! Y aunque sean “una joyita” no se les puede prohibir participar. El problema es que al final terminan confundiendo a la población y lo único que hacen al entrar como candidatos de relleno es conseguir algunos votos para situar en el Legislativo, aunque sea a un diputado por listado nacional; sin cara, sin nombre y apellido, pero eso sí, muy dispuesto que al llegar a tener esa curul puede hacer un daño terrible al país desde el Congreso. No olvidemos que este Organismo concentra el poder.

Solo en Guatemala los exfuncionarios que han hecho estragos en su gestión o han sido acusados de corrupción reciben como premio llegar al Parlacén, al Congreso o a una alcaldía.

Son pocas las opciones que las personas pensantes tendrán para escoger, y pocos los que realmente califican, sobre todo el aspecto ético y de transparencia. Lo interesante será observar lo que ocurrirá cuando Estados Unidos publique la lista de personas señaladas por corrupción, de la que ya han sonado nombres de muchos de los que se perfilan como candidatos.
Todos estos factores han conseguido que la población se sienta desanimada con la pobre oferta electoral, es inadmisible no tener la opción de un líder preparado e inteligente, capaz de sacar al país avante, en uno de los peores momentos de la historia que estamos atravesando.

No es ser negativo, pero es importante que los ciudadanos tengan el criterio necesario para ya no admitir más mentiras, dejarse llevar por una tonta cancioncita, una gorra o playerita, o un lema para incautos, ya no deben admitirse más promesas que no pueden cumplir.

Los votantes deben ser más analíticos y estrictos al momento de emitir su voto. No admitir personas que hayan estado implicadas en casos de corrupción, que pertenezcan al crimen organizado o tengan un pasado oscuro. Ya vimos lo que ocurre cuando se toma el voto a ligera.

Considero que el espíritu de las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos era promover el dialogo y el debate en las elecciones, para que los votantes puedan realmente involucrase en todo el proceso electoral, informándose de las propuestas, planes de gobierno, ofertas de campaña y así empezar a participar activamente como ciudadanos conscientes.