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Las vacunas contra el VPH funcionan

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El poder de las vacunas para prevenir enfermedades está ampliamente comprobado. Tanto es así que el mundo ha dejado de lamentar muertes y discapacidades por enfermedades como  viruela y poliomielitis desde hace décadas. Y podrá hacer lo mismo con el cáncer de cuello uterino en un futuro, gracias a la la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH).

Desde que las vacunas contra el VPH se hicieron disponibles en 2006, los países comenzaron a vacunar a sus niñas para protegerlas contra la infección de los virus del VPH 16 y 18, que generan 7 de cada 10 casos de cáncer de cuello uterino. Cada año, 83 mil mujeres son diagnosticadas y 35 mil mueren como consecuencia de esta enfermedad en las Américas.

Muchos países que han introducido la vacuna ya han registrado un gran impacto, principalmente en prevención de la infección. Una revisión sistemática de estudios sobre el impacto de las vacunas contra el VPH en diversos países mostró que altas coberturas de vacunación lograron una disminución de 90% de infecciones por los tipos 16 y 18; y una reducción del 45% de los casos de lesiones precancerosas en mujeres vacunadas.

Lograr coberturas de vacunación contra el VPH superiores a 90% en los países de las Américas, junto con la provisión de programas de tamizaje y tratamiento de cáncer de cuello uterino, podría evitar miles de casos de VPH cada año y llevaría a eliminar el cáncer de cuello uterino causado por los tipos de VPH que previenen las vacunas.

Se estima que hasta finales del 2016 en las Américas se vacunaron contra el VPH más de 33 millones de niñas, algo que podría prevenir más de 307 mil casos y 133 mil muertes por cáncer cervicouterino.

La vacuna tiene otros beneficios. Estudios han encontrado una disminución de la infección por el VPH en varones no vacunados, lo que comprueba su efecto protector en personas no inmunizadas, ya que las mujeres vacunadas que no contraen la infección tampoco la transmiten a sus parejas. La evidencia muestra también que vacunar contra el VPH tiene el potencial de prevenir otros cánceres como el de vulva, vagina, pene, ano y garganta.

La Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) recomienda vacunar a las niñas de 9 a 14 años con dos dosis contra el VPH separadas por un intervalo mínimo de 6 meses y máximo de 15 meses.

Desde 2006, 32 países y territorios de la región la han incorporado en sus esquemas regulares de vacunación. Actualmente más del 80% de las niñas de las Américas tienen acceso a la vacuna.

Las dudas sobre su seguridad son infundadas, carecen de validez científica y solo causan rechazo y demora en la vacunación. Lo mejor que los padres pueden hacer es vacunar a sus hijas a tiempo.

El Comité de Seguridad de las Vacunas de la OMS (GACVS, en inglés) analiza permanentemente estudios y datos de reacciones asociadas a la vacuna para garantizar su seguridad. Los efectos secundarios (dolor de cabeza, enrojecimiento y dolor en el lugar donde se aplicó la inyección, fiebre, náuseas y mareos) no difieren de los generados por cualquier otra vacuna y los beneficios superan los riesgos.

En los países en desarrollo, muchas mujeres descubren en forma tardía que tienen el VPH, cuando presentan verrugas genitales, lesiones precancerosas o problemas más graves, algo que disminuye sus probabilidades de sobrevivir. Por eso, un programa de prevención del cáncer de cuello uterino que incluya la vacunación universal contra el VPH para las niñas y los servicios de tamizaje para las mujeres, tiene el potencial de poner fin al cáncer de cuello uterino.

De todos depende vacunar hoy a las niñas para asegurarles un mañana próspero y saludable, con un cáncer grave menos del que preocuparse.

Cuauhtémoc Ruiz-Matus, jefe de Inmunizaciones de la OPS
Lucía Helena de Oliveira, asesora regional en Nuevas Vacunas de la OPS