Con nombre propio

Narcos cercanos al poder

Alejandro Balsells Conde @Alex_balsells

Guillermo Lozano Bauer declaró ante un juez federal de los Estados Unidos. Guillermo Lozano es piloto aviador y sirvió a Otto Pérez en nuestro país y a Manuel Zelaya y Porfirio Lobo en Honduras. Si bien no transportó drogas para los presidentes (según su dicho), sí tenía un pasado en donde llevó y trajo dinero, droga y saber cuántas cosas más.

Lozano describe cómo trabajó con narcos guatemaltecos y hondureños, así como sus nexos con traficantes mexicanos, sus formas de pago, tarifas y rutas. Además, era solícito colaborador si debía lavar dinero. Lozano colaboró con la DEA cuando esta supo de sus actividades, y tuvo que salir de emergencia del país cuando se enteró de que los narcos averiguaron de su colaboración con las autoridades justo cuando piloteaba para Otto Pérez y Baldetti.

Otto Pérez fue mandamás de la inteligencia del ejército, así que saber quién era su piloto aviador era más que obvio y, además, cuenta el propio Lozano, colaboró para la mordida pagada por Terminal de Contenedores de Barcelona (TCB) con el objeto de obtener el usufructo del área de Puerto Quetzal (TCQ) que tanto ha dado de qué hablar. Lozano es de aquellos “pilas”. No es fácil ser piloto de narcos y presidentes, lavador de dinero y bienes, negociador de mordidas, hombre de confianza de gente con muchísimo poder, gran conversador como para ganarse la fe de tanta gente y ahora colaborador de las autoridades judiciales de Estados Unidos y Guatemala.

Lo que contó y cuente Lozano dará para las investigaciones criminales, pero también retrata de cuerpo entero la nula institucionalidad guatemalteca y hondureña. Un piloto de narcos fue piloto presidencial, y por mucho que haya sido alfil de robos y mordidas, es imposible que dos ejércitos con sistemas de inteligencia “ágiles” para encontrar opositores no hayan previsto el daño que representó a la institución presidencial la cercanía de Lozano.

¿Es Guatemala un narcoestado? Difícil respuesta para un sí absoluto, pero no cabe duda de que el Partido Patriota dejó un legado de dolor, sombras, robos, saqueo y corrupción hasta la médula; pero lo más grave, es imposible que Lozano haya sido la excepción. En consecuencia, ¿qué hace este gobierno para conocer de los narcos ubicados dentro de instituciones públicas y especialmente de quienes se han infiltrado en el ejército, como ha trascendido en varias ocasiones?

Si el narco entró al centro neurálgico del poder, es lógico suponer que crímenes de otro cuño tienen la misma dinámica o, lo que es más evidente, se toleran con mejor talante, sobre todo si se trata de violadores de derechos humanos, “porque eso que llaman derechos humanos es solo cuestión para mi familia y amigos”.

El secretario general del partido de gobierno es prófugo declarado y es secreto a voces que goza de complicidad del poder. Ahora, un viceministro de Gobernación, nada menos que el encargado de seguridad y mano derecha del actual ministro salió de su casa 2 horas antes de ser allanada y Degenhart declara que conforme a la Ley de Servicio Civil tiene 3 días para llegar cuando se le dé la gana. Aquello de que todos somos iguales ante la ley es cuento chino.

La república es nula cuando un piloto de narcos lleva presidentes. La república es nula cuando el secretario general del partido de gobierno puede librarse de acusaciones de graves violaciones a derechos humanos porque el poder es su cómplice y la república es un cero a la izquierda cuando el propio Ministerio de Gobernación sirve para reprimir a unos y burlar mandatos judiciales de sus cuadros cercanos.

Ser indiferentes a la instauración de un régimen ligado al delito como regla y al autoritarismo como forma de gobierno es un suicidio. Si tanto hablamos de república, habrá que defenderla, ¿no?

@Alex_balsells