La buena noticia

Navidad en una Guatemala en riesgo

A las puertas de la Navidad una vez más, deseamos que esta fiesta sea la oportunidad para renovar la esperanza y alimentar nuestra utopía, que es Jesús y su Evangelio, sobre todo cuando hoy las dinámicas corruptas e impunes que permean nuestras frágiles democracias están apagando los sueños de una sociedad libre, igualitaria y fraterna.

Libre, no solo para las mercancías, sino para las personas y los pueblos donde no haya muros ni políticas xenófobas; igualitaria, no solo para las élites que pretenden mantener sus privilegios, sino verdaderamente incluyente de todos los sectores sociales, preferencialmente los empobrecidos; y fraterna en la conciencia de habitar juntos el mismo planeta integrando familias, pueblos y culturas en una sociedad global.

A pesar de mantener viva nuestra utopía concluimos el año con sabor amargo por las acciones ilegales y arbitrarias del actual régimen que deslegitiman aún más a este gobierno y su Pacto de Corruptos. Su preocupación fundamental ha sido consolidar a toda costa el sistema de impunidad, poniendo en riesgo el estado de Derecho y la seguridad nacional para proteger su familia, sus secuaces recluidos en el Mariscal Zavala y los más de cien prófugos de la justicia.

Hace rato perdieron el norte, si es que alguna vez lo tuvieron. Nunca impulsaron el proyecto de nación contenido en la Constitución de la República, en los Acuerdos de Paz y en sus compromisos con la comunidad internacional, pues se dedicaron a servir a las mafias que cooptaron el Estado. Este presidente escoltado por sus ministros y diputados, arropado por algunos empresarios y militares, se volvió una horrenda pasadía para los ciudadanos honrados y trabajadores. Le favorece la pasiva y actitud de la fiscal general.

No obstante, seguimos confiando en los magistrados de la Corte de Constitucionalidad que salvaguardarán el estado de Derecho, en la comunidad internacional que seguirá solidarizándose con Guatemala, y en la ciudadanía que hará valer su derecho para vivir en un país libre de políticos corruptos.

El nuevo año será determinante para liberarnos de los actores de la vieja política que son los responsables del subdesarrollo social en que vivimos. Debemos estar vigilantes porque las fórmulas presidenciales que se han postulado hasta el momento representan más de lo mismo, apestan a corrupción e impunidad. Son candidaturas que representan los intereses de las mafias que cooptaron el Estado.

Gobiernos como el actual son los que privan “a los pobres de la esperanza”, según denuncia del Papa en su mensaje para la 52 Jornada Mundial de la Paz del próximo 1 de enero. En ese mensaje titulado La buena política está al servicio de la paz, Francisco lamenta el “clima de desconfianza” en el que vivimos “que echa sus raíces en el miedo al otro”, sobre todo cuando éste enarbola la enseña de la justicia y de la transparencia. Está también “la ansiedad de perder beneficios personales”, como sucede en el país con empresarios que crecen a costillas del Estado y una clase política que se enriquece a costa de la miseria de la población.

El trasnochado discurso de la soberanía nacional con tufo a militarismo represor que escupe el gobierno constituye un grave peligro que nos lleva a “actitudes de clausura o nacionalismos que ponen en cuestión la fraternidad que tanto necesita nuestro mundo globalizado”. De ahí el irrespeto a los tratados internacionales y a los acuerdos como el de las Naciones Unidas y el Gobierno de Guatemala que dieron vida a la Cicig para luchar contra “los cuerpos ilegales de seguridad y aparatos clandestinos de seguridad”, que tal como afirma el considerando del Decreto 35-2007, del Congreso, “atentan gravemente contra los derechos humanos a través de acciones delictivas, provocando impunidad en la sociedad guatemalteca”.

pvictorr@hotmail.com