Pluma invitada

Año 2022

José Miguel Argueta jomiarbo@gmail.com

Publicado el

El ritmo de vida que comienza con el año es un proceso de minúsculos ascensos y descensos constantes.

Depende de la función que cada guatemalteco desempeñe y de una actitud hacia los retos con mentalidad necesariamente superior a las cosas que suceden a nuestro alrededor.

Detrás de cada guatemalteco que se esfuerza hay innumerables personas que pretenden seguir el paso de los que triunfan frente a las manifestaciones de todo lo que nos rodea, sean personas, cosas o, en términos sencillos, circunstancias.

Aquello que en 2022 ubicará a cada quien en una parte de la actividad social, tiene que ver con sus aspiraciones, sus retos y sus capacidades para salir adelante.

Las personas que se quedan, generalmente dan rienda suelta a sus instintos y afectos básicos, muchas veces confundidos por el temor que se tiene a la miseria y el hambre, el dolor físico o la violencia.

Renunciar a los retos y complicaciones que implica la vida en sociedad significa siempre estancarse. El código de conducta del que sobresale, aunque es cuestionado, generalmente tiene que ver con la vida en la sociedad occidental.

Siempre con cada año que inicia, a lo largo de décadas, siglos, siempre se ven los contrastes de los diferentes grupos sociales.

Generalmente, aquellos que se olvidan de sí mismos se autocoaccionan, tienden a ver el futuro como un padecimiento, en lugar de una acción providencial del tiempo sobre la vida.

Quiero manifestar mi total apego por que en 2022 cada guatemalteco enfrente esos miedos que caracterizan a los que ven hacia atrás, pero únicamente las cosas en las cuales no tuvieron el éxito deseado, y no ven las cualidades que les permiten una calidad de vida.

Aquellas personas que logran tener la contención emocional y el coraje para enfrentar la vida sitúan sus aspiraciones en un continuo actuar en medio de riesgos, sin flaquear en las vicisitudes que son producto del comportamiento emocional que hace frenar todo proceso de cambio.

¡Bienvenido 2022!

Somos parte de un mundo civilizado que atravesó circunstancias difíciles hasta encontrar el equilibrio perfecto del riesgo, sin caer en la temeridad, y de la oportunidad de que la vida humana prosiga ese ritmo hacia su futuro.

Cada una de las secuencias vividas mes tras mes, día tras día y año tras año proveerán lo necesario para que se difundan en las actividades cotidianas las transformaciones evidentes de vida civilizada y las acciones positivas que encontrarán en los que no sucumban ante sus emociones un verdadero sentido de bienestar.

No es como diría Friedrich Nietzsche y su pesimismo ante la esperanza, sino es siempre como lo manifiestan los guatemaltecos, quienes a pesar de sus muchas limitaciones, su vida, su familia y su pueblo son el aliento que les permite alcanzar la continua felicidad.
Un feliz año 2022 a todos aquellos que la vida me permite que lean estas líneas.