Pluma invitada

Centroamérica debe apostar por el libre comercio

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Centroamérica, una región exportadora por naturaleza, se suma a la apertura de nuevas redes comerciales con sus vecinos del norte para dotar a los países que integran la región de un mayor crecimiento. Según las previsiones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la apertura de los países al libre comercio, sumado a los esfuerzos en corregir fallos internos, como la corrupción, podrían aportar una mayor prosperidad económica.

Y es que, como he dicho en numerosas ocasiones, el libre comercio es uno de los principales agregados al crecimiento económico global. Tal es su contribución al Producto Interno Bruto (PIB) mundial que la guerra comercial entre China y Estados Unidos centra la atención de todos los principales organismos, e instituciones, de carácter económico ante los posibles shocks en los que derivaría esto para la economía mundial.

Si observamos los registros de comercio global que nos aporta la OMC —WTO— (Organización del Comercio Mundial), podemos observar cómo el comercio mundial es uno de los principales contribuyentes a la economía global. Con este, el comercio global encadena más de 10 años al alza, en los que los ritmos de crecimiento no han dejado de crecer y el comercio de mercancías entre países se disparaba exponencialmente.

Por esta razón, dada la situación que atraviesan determinados países en Centroamérica, la región necesita una mayor implicación de los gobiernos en los acuerdos de libre comercio con los distintos bloques económicos colindantes. La economía en Centroamérica se empobrece con la caída que vive la inversión, dados los problemas regulatorios en determinados países y los acuerdos de comercio, así como la liberalización de las economías, podría ser la solución.

Si observamos la historia, podemos darnos cuenta rápidamente de que el libre comercio supone un gran impulso económico para los países. Economías como Alemania, México o China basan su crecimiento en la exportación y el libre comercio. Y si observamos los crecimientos a nivel global, podemos ver que aquellos países con mayor apertura a los mercados globales y la liberalización de la economía son los que más crecimiento experimentan.

En un estudio realizado por el BID sobre la región se observa el fuerte impacto positivo que deja el libre comercio en Centroamérica, especialmente Costa Rica y Panamá, pues ambos países, de carácter exportador, tienen un gran peso de su economía supeditado al comercio global, y eso los ha llevado a crecer a ritmos más acelerados que el resto de la región. Los tratados de libre comercio y las inversiones en infraestructura portuaria los han llevado a liderar los crecimientos, en contraste con sus vecinos del Istmo.

Pero así como se ven beneficiados, una retirada de los acuerdos por parte de EE. UU. podría derivar en serios perjuicios para esos países, pues como hemos dicho, su Producto Interno Bruto está muy supeditado a un continuo crecimiento de las exportaciones en los países, por lo que podría derivar en contracciones para la economía, pudiendo lastrar los crecimientos y las economías de ambos.

Según el mismo estudio del BID, una retirada de los acuerdos por parte de EE. UU. tendría un efecto desastroso en diversos países de la región. En este eventual escenario, países como los mencionados podrían experimentar contracciones en su PIB de hasta el 10%, pues la caída de las exportaciones provocaría un efecto directo en el empleo y en la Inversión Extranjera Directa (IED), que lastraría la economía nacional.

El riesgo es elevado, pues las continuas migraciones a EE. UU. dificultan y tensan el trato entre los principales socios comerciales y la región, lo que hace peligrar estos acuerdos de libre comercio.
Economista y analista económico internacional, escribe para Forbes México, es Regional CEO de HAC Business School en Nueva York.