Pluma invitada

Diccionario Político Chapín 2019 (I-M)

Pablo Rodas Martini  @pablorodas

Cuarta entrega del Diccionario Político Chapín 2019.

Ideologías políticas. Si las quiere encontrar en Guatemala vaya a los cementerios o a la hemeroteca nacional. Antes los partidos tenían una oficina que daba formación política a sus afiliados; ahora tienen una oficina que se encarga de desprestigiar a sus adversarios a través de cuentas anónimas en Twitter y Facebook. Aún quedan resabios de las ideologías pero ahora son más burdas: en favor vs en contra de la Cicig, que los ricos paguen más impuestos vs los impuestos se los roban.

Jafeth Cabrera. Vea Candidatos vicepresidenciales. Prueba fehaciente de que los candidatos vicepresidenciales deben ser grises y aburridos.

Jimmy Morales. Punto de referencia para ganar la presidencia este año: ¿Si Jimmy ganó, por qué no voy a ganar yo? Algo así como si un estudiante universitario tuviera que recitar el abecedario para graduarse en letras. Si no se requiriera de tanto dinero para lanzar una campaña presidencial, no habría más de veinte candidatos, sino que más de 500.
Líderes políticos. Homo sapiens extinto en Guatemala.

Listados distritales. Listas codiciadas por aquellos que han sido alcaldes y que, más pudientes cuatro u ocho después, ambicionan ser diputados. Antes, si iba de primero, quedaba. Ahora, con sopotocientos partidos, si va de primero en un partido medio desconocido tendrá menos chances de quedar que la selección nacional de futbol de clasificar al Mundial. Si va de segundo, usted es un iluso, peor aún si “contribuyó” con unos 50 mil dólares para la campaña. Y si va de tercero o más abajo, usted es un…

Listado nacional. Coto de caza reservado para miembros del Comité Ejecutivo o posiciones que se subastan secretamente al mejor postor…

Logos partidarios. Se vale casi de todo: acrónimos, figuras geométricas, productos agrícolas, figuras estilizadas, lo que se le ocurra. La ley prohíbe emblemas nacionales como la bandera o el quetzal.

Lotería. En la lotería normal tiene chances de una en un millón de ganarse el premio mayor. En la lotería política las chances mejoran bastante: una en cien de que el presidente salga honrado y capaz.

Mayoría absoluta. Ocurre cuando un candidato obtiene el 50% más uno de los votos. Sucede en otros países, ¿en Guatemala? Imposible: ni para presidente, diputados, o corporaciones municipales. El país no tiene ni sistema de partidos políticos ni líderes políticos. Y con más partidos que hormigas en un hormiguero, ¿quién va a lograr mayoría absoluta?

Mayoría relativa. El que queda de primero aunque solo sea por un voto arriba que su más cercano contendiente. Con tantísimos partidos políticos, puede que el próximo presidente gane con apenas un 10% de votos en la primera vuelta. Imagínese… y luego dirá que ha sido escogido por la mayoría de los guatemaltecos.

Mesa electoral. Mesa en la que le darán cinco cartulinas de medio cuadrado cada una (con tantos candidatos), un crayón para que marque (no se lo vaya a llevar de souvenir), y donde le pondrán tinta en el dedo índice (también para que después se tome selfies). Ni se le ocurra tomar fotos a sus papeletas electorales.

Militante partidario. Antes eran personas que creían en un partido, que recibían formación política y que, llegadas las elecciones, distribuían propaganda de casa en casa o en las calles. Ahora son personas a las que hay pagarles al menos Q200 para que se afilien a los partidos, y otros 50 ó 100 diarios para que hagan bulto y vitoreen en los mitines, distribuyan propaganda, y sean fiscales de mesa.