Pluma invitada

El drama de la Universidad de San Carlos de Guatemala

José Miguel Argueta jomiarbo@gmail.com

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Los vencedores, aunque hayan usado toda agresión posible y muestren una clara violación a los derechos de los demás, no sufren sanciones políticas o jurídicas por parte del actual gobierno de la República.

La justicia, sea civil, penal o de amparo, sirve a los intereses tanto del Consejo de Ministros del Poder Ejecutivo y el Honorable Congreso de la República. La impotencia normativa de estudiantes y profesores de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) los ha obligado a legitimar y defender que no se establezca un status quo en el país que prepare “elecciones generales de la república” de la misma manera como el conflicto armado interno de 1980 provocó una constitución propuesta por una Asamblea Nacional Constituyente inerme ante los problemas de finales de siglo XX y principios del siglo XXI.

El enorme silencio del Congreso y del Organismo Ejecutivo sobre el drama de la Universidad de San Carlos de Guatemala, mientras la comunidad internacional cierra los ojos a la realidad del país, no dimensionan el impacto que este subterfugio causa en la geopolítica.

Académicos ciegos, con la complicidad de medios de comunicación, acabarán subyugados por las nuevas élites de poder que no descansan en el Estado instrumentalizado y mediatizado por el cambio de paradigma después de la pandemia de covid-19.

El drama de la Universidad de San Carlos de Guatemala no es la resistencia a la elección del rector, no es resistencia al ataque mediático mediante cifras económicas a la población más desprotegida ordenado por el Organismo Ejecutivo con el beneplácito y silencio del Congreso de la República y la inacción de la Corte Suprema de Justicia, cuyos futuros integrantes están propuestos por una fundamentación de gobierno sin talante ético.

El drama de la Universidad de San Carlos de Guatemala no se fragua a corto plazo. El rector electo es el medio para un fin, es el fruto de los procesos de Guatemala que vienen de los estados críticos de la Real Audiencia de los Confines de Guatemala y Nicaragua del 17 de mayo de 1542, y exacerbada por los agentes de poder y de capital en la República de Guatemala en el 2022.

La lista es enorme e incluye a todo tipo de ciudadanos con nombre y apellido usando el eufemismo de extrema derecha hasta la extrema izquierda, que realmente son sociópatas que han perdido toda noción de bien.

Con la mirada puesta en el futuro de la Universidad de San Carlos de Guatemala, nos atenemos a dirigir la mirada a “elecciones generales de la República”.

Junto a Guatemala, el potencial aniquilador de las acciones desmedidas de estos sociópatas da paso a una sola solución: el poder de la paz.

La desautorización de la elección de rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala, la liberación de sus instalaciones, el regreso a la academia dará ese significativo paso a Guatemala en sus procesos de calidad de vida en todos los niveles.

La soberbia de unos y de otros únicamente declarará vencedores con una nueva nomenclatura burocrática que controlarán los destinos del país desde fuera, y la miope visión de lo guatemaltecos no logra visualizar como su propia autodestrucción el drama de la Universidad de San Carlos de Guatemala, donde todos somos instrumentalizados.