Pluma invitada

El Holocausto: que no se repita jamás

Mattanya Cohen*

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Mattanya Cohen

El 27.1 fue declarado por la ONU como el día internacional de conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto. ¿Pero qué es el Holocausto?

El Holocausto es el Antisemitismo moderno, basado en el odio antiguo hacia los judíos, es la pervertida ideología racista que decidió que los judíos son la peor raza, es la propaganda nazi culpando a los judíos por todo lo malo de aquella época, es la discriminación del niño judío y de la niña judía en su clase, la expulsión de los médicos y músicos judíos de sus asociaciones y lugares de trabajo, es la humillación de los judíos mientras les obligaron a ir con un rótulo amarillo que decía “judío”. El Holocausto es la confinación de los judíos en diferentes gettos donde murieron de hambre y de enfermedades, y es la famosa Kristal Nacht (la quema de sinagogas, libros, bienes y objetos religiosos judíos).

El Holocausto es la matanza de los judíos a tiros y su abandono en fosas comunes en Polonia, Ucrania y otras partes de Europa Oriental. El Holocausto es la solución final diseñada por los nazis al judaísmo en Europa, decidida en la Conferencia de Wannsee, donde calcularon matar a once millones de judíos; es el sistema de transporte de seres humanos en vagones de tren, fabricados para llevar animales.

El Holocausto es la matanza sistemática en lugares camuflados como duchas, pero en lugar de agua salía el potente gas Ziclón B y luego la quema de los muertos en los crematorios de campos de exterminio como Sobibor, Majdanek, Chelmno, Treblinka o Auschwitz Birkenau.

El Holocausto es la matanza de 6 millones de judíos, cuya única culpa fue haber nacido judíos.

La obligación de nuestra generación es seguir recordando, seguir educando y hacer todo lo posible para que el Holocausto nunca más vuelva a ocurrir. Parece que es una tarea fácil que todos conozcan esta tragedia, pero no es así. 74 años después de que el ejército ruso liberó el campo de exterminio Auschwitz Birkenau, todavía hay personas que niegan que el Holocausto existió, todavía hay grupos neo nazis que adoptan estos signos enfermos, todavía hay quienes pintan grafitis antisemitas o frases como “judíos fuera”, en diferentes partes del mundo.

La tragedia del Holocausto tiene ampliaciones de alcance universal, y nos confiere responsabilidad a todos nosotros. Tenemos la responsabilidad de no permitir el genocidio del pueblo judío, ni de ningún otro pueblo. Tenemos la responsabilidad de aprender y enseñar las lecciones del Holocausto para impedir que nunca se repitan. Tenemos la responsabilidad de actuar contra las fuerzas del antisemitismo, la intolerancia y el racismo en cualquiera de sus formas. Y tenemos la responsabilidad de condenar a los que educan a sus niños para asesinar y matar en nombre de Dios.

No quiero escribir sobre venganza. Desde mi punto de vista la mejor venganza del pueblo judío es la creación del Estado de Israel, un Estado desarrollado y vibrante, gigante en las ciencias, en la tecnología, en la medicina, en la agricultura y en la innovación, que celebra este año su septuagésimo primer aniversario.

Como orgulloso embajador de Israel, el estado soberano del pueblo judío, y en nombre de las víctimas, incluyendo a casi toda la familia de mi abuela, les prometo a todos ustedes, les prometo a los sobrevivientes y le prometo a todo el pueblo judío una promesa que se sintetiza en dos palabras: ¡Nunca más!

* Embajador de Israel