Punto de vista

El tiempo corre…

Sadio Garavini di Turno @sadiocaracas

Decía Virgilio en un verso de sus Geórgicas: «Sed fugit interea, fugit irreparabile tempus». (Pero huye entre tanto, huye irreparablemente el tiempo). No sé si el tiempo huye y de qué, pero ciertamente corre… para todos. Sin embargo, el correr del tiempo en la política y en las relaciones internacionales puede favorecer a unos más que a otros, dependiendo de la correlación de fuerzas y, en general, de las circunstancias cambiantes. En la trágica crisis venezolana, hasta hace relativamente poco tiempo, el correr del mismo parecía favorecer al régimen, por eso se decía que en los fracasados procesos de “diálogo”, tanto el mediado inicialmente por el Vaticano y el que se desarrolló en República Dominicana, el régimen había ganado tiempo. En la actualidad, tanto la correlación de fuerzas entre régimen y oposición democrática, como las circunstancias del sistema internacional han cambiado y no lo han hecho a favor del régimen. La desastrosa y creciente situación socioeconómica, creada por la incompetencia, corrupción y las “ideas muertas” de un modelo fracasado, aunada ahora a las sanciones individuales y financieras, están reduciendo la capacidad del régimen de financiar los gastos de su decreciente base de apoyo clientelar, incluyendo las fuerzas armadas.

La masiva y creciente migración venezolana en la región está llegando a niveles insostenibles. Colombia en particular está muy afectada por la presencia en Venezuela del centro de operaciones y financiamiento del ELN, que sigue ejecutando atentados terroristas, utilizando al territorio venezolano como refugio. También en Venezuela están los cabecillas de las Farc disidentes. En cuanto a los EE. UU., “por ahora” han decidido tomar el camino del estrangulamiento financiero progresivo y paciente, es la opción menos cara, política y económicamente. Además, para “ellos” el tiempo no corre como en Venezuela, donde hay desesperación para salir de la tragedia, pero los tiempos de la historia son cruelmente distintos de los tiempos de la gente. Pero no creo que a Trump y al partido republicano, en particular, le convenga llegar a las elecciones del 2020 sin haber resuelto de alguna forma la crisis venezolana.

Florida es demasiado relevante en las elecciones presidenciales de EE. UU. y ya hay varias decenas de miles de electores venezolano-americanos en ese estado. Están en juego también el futuro político de los dos senadores por Florida: Marcos Rubio y Rick Scott. Además, después de las declaraciones sobre Venezuela del mismo Trump, Pompeo, Bolton y Pence, y de haber nombrado a un hombre del nivel de Elliott Abrams para manejar el caso, el costo geopolítico de un fracaso en un país del hemisferio occidental sería inmenso en prestigio, imagen y credibilidad. Obviamente, toda la comunidad internacional democrática preferiría una salida negociada y pacífica, por eso ha sido muy intensa la presión para que el régimen y la oposición democrática participaran en el proceso Oslo-Barbados; sin embargo, se sabe que el proceso tiene un tiempo limitado y definido, se habla de seis semanas y ya pasaron dos. Si no hay resultados, vienen tiempos más duros. La amenaza de la UE fue muy clara al respecto, pero además ¿cuánto tiempo resistirá Duque las presiones de Uribe y su partido de “actuar” contra el ELN, como lo hizo el mismo Uribe contra las Farc, en Ecuador? No me extrañaría que el fracaso de las negociaciones conlleven al surgimiento de presiones de fuerza no convencionales contra el régimen. En fin, el tiempo corre y corre “feo” para todos, pero, en particular, para el régimen.