PLUMA INVITADA

Feministas, ¿dónde están?

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A quienes vimos el sadismo y brutalidad de la violencia sexual contra las mujeres israelíes el pasado 7/10 por los terroristas de Hamás, esas imágenes nunca se nos borrarán. Luego de ese golpe traumático vino otro: el silencio cómplice justamente de las organizaciones llamadas a velar por la vida e integridad de las mujeres. Excluyo a ONU Mujeres. Ustedes, que han designado el 25 de noviembre como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, sí se pronunciaron, pero lo hicieron sin solidaridad ni empatía alguna con las mujeres israelíes asesinadas, violadas, mutiladas, profanadas y escupidas al ser celebradas sin vida por las calles de Gaza.

Empieza a generarse ya toda una narrativa exigiendo que Israel pruebe en forma fehaciente los actos de brutalidad sexual que sufrieron sus mujeres. Claro que la prueba vendrá: los propios terroristas orgullosamente se filmaron y documentaron sus actos. Me pregunto ¿se atreverían estas organizaciones a pedirle a la cara más pruebas a las madres de las niñas que fueron violadas hasta romperles sus huesos pélvicos? ¿A las que tuvieron que enterrar a sus hijas con las piernas rotas luego de las violaciones en grupo?
¿A quienes tuvieron que identificarlas comparando ADN de algún cepillo de ellas, con lo que quedó de sus residuos por haber sido quemadas vivas? ¿Acaso las declaraciones de los propios terroristas diciendo que tenían instrucciones de violar mujeres no es suficiente? Desgarradoramente no tendremos testimonios de muchas de las víctimas porque tantas de ellas fueron asesinadas, no se sabe si antes, durante o después de ser ultrajadas. Me pregunto si esperaban que Israel tuviera kits de violación listos para verificar la atrocidad. Cuando se encuentran los cuerpos desnudos, profanados y mutilados de mujeres, las organizaciones feministas saben mejor que nadie que ya no es necesario realizar prueba adicional de violación; pero nos queda claro: #MeToo, Unless You are Jew.

' Su silencio es ensordecedor.

Rebeca Permuth de Sabbagh

Este tipo de violencia sexual es más que violación: son crímenes de guerra, de lesa humanidad. Sin embargo, de ONU Mujeres y demás organizaciones que se quedan sin voz propia cuando se trata de mujeres israelíes no esperamos nada más que odio y publicaciones sesgadas, si es que alguna. Israel debe pelear no solo contra las atrocidades, sino contra el silencio cómplice, y también contra una doble moral que le exige cumplir con parámetros que no se le piden a otros grupos ni nacionalidades.
Recién pasó el 20 de noviembre, Día Mundial de la Infancia de ONU. Por supuesto, no vino ningún repudio expreso a los actos barbáricos de haber quemado vivos a bebés judíos y degollarlos frente a sus padres. Unicef y sus selectivas protecciones son solo para algunos niños, no para los judíos.

Naciones Unidas, en sus diversas ramas que tienen nombres alegóricos a funciones que no cumplen: su organización no tiene alma. ¿Qué podemos esperar cuando nombran a Irán para presidir su foro social del Consejo de Derechos Humanos, pero no designan ya por años a Hamás como organización terrorista? Mi mensaje hoy a las feministas de la alta burocracia internacional, quienes han preferido callar ante lo atroz: algún día lo lamentarán con sus madres, esposas, hijas, nietas. El odio que empieza contra los judíos no termina con los judíos. Sus días internacionales no valen el papel sobre el que están apuntados.

ESCRITO POR:

Rebeca Permuth de Sabbagh

Presidenta honoraria, Comunidad Judía de Guatemala