PLUMA INVITADA

Las nuevas ideologías

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Desde la Revolución Francesa de 1789, el mundo se caracteriza por tener dos ideologías muy marcadas y predominantes: La derecha y la izquierda. Es irónico que el término se refirió inicialmente a donde se sentaban los diferentes representantes. Los que apoyaban la monarquía se sentaban a la derecha del presidente de la Asamblea Nacional, mientras que los que apoyaban la revolución se sentaban a su izquierda. Luego de la Revolución Rusa de 1917, los términos toman otra connotación y la izquierda se asocia al socialismo/comunismo, mientras que la derecha representa al capitalismo y la libre empresa. Ahora, en pleno siglo XXI, se observa que los significados extremos ya no aplican. El comunismo prácticamente ha desaparecido, por su evidente fracaso económico, y el capitalismo se ha modificado, incorporando un importante componente social.

Desde finales del siglo XX surgen nuevas ideologías que empiezan a hacerse notar. Lo interesante es que ya no son ideologías políticas, sino más de vida cotidiana. Por un lado, tenemos al narcotráfico, con su violencia; a la corrupción, con su saqueo de fondos públicos; y el autoritarismo, con su represión. Se le enfrentan los valores representados principalmente por la honestidad, el trato respetuoso a todos y la ética. Todos coincidimos en que la corrupción generalizada es el flagelo de la mayoría de las sociedades. Es cometida por un reducido e influyente grupo que se dedica a saquear el país, en detrimento de toda la población. Se ha transformado en un verdadero cáncer, contaminando y prostituyendo incluso los tres poderes del Estado.

Guatemala es solo un peón más en el tablero de ajedrez mundial. Somos testigos de la lucha que mantiene la población venezolana en contra de su gobierno supuestamente socialista, de la opresión que vive Nicaragua por la dictadura de Ortega y empezamos a notar las señales de descontento en Colombia. Adicionalmente, Argentina ha abandonado la dinastía Kirchner a favor de Milei, para luchar en contra de la corrupción gubernamental. Es reconfortante observar cómo diferentes países adoptan una postura firme y definitiva contra la corrupción. Algunos ya cuentan con castigos duros y ejemplares aplicables a los condenados por corrupción. Es la única manera de que realmente se logre una efectiva lucha en contra tal flagelo.

' No se trata de sentarse con la derecha o con la izquierda, en este caso lo más importante es “con quién nos vamos a sentar”.

Carlos R. Paredes

Irónicamente, Guatemala se encuentra en una posición similar a Argentina. Las elecciones demostraron que ya no queremos a los corruptos y respaldamos el cambio representado por Bernardo Arévalo. El mensaje es claro, el voto mayoritario que recibió Arévalo no es por su ideología de centroizquierda, sino porque representa una posibilidad de lucha contra la corrupción. A través de él, la población anhela la eliminación de los corruptos. El origen de la crisis actual no es ni la política ni las elecciones, es la supervivencia del Pacto de Corruptos manteniendo su impunidad, y utiliza la misión de defender la democracia del MP para lograrlo. Adicionalmente, los corruptos se cubren en última instancia mediante la aprobación de un presupuesto 2024 irrealizable, impráctico y dañino a la población. Por supuesto, también debemos reconocer que nos faltó madurez en las elecciones, ya que votamos por el oficialismo actual para el Legislativo, haciéndolo mayoritario en el próximo congreso.

Las nuevas ideologías nos afectan profundamente. El narcotráfico y la corrupción hacen estragos entre nosotros y nos enfrentan con banderas extremistas que ya no existen. Estamos en una encrucijada y no se trata de sentarse con la derecha o con la izquierda, en este caso lo más importante es “con quién nos vamos a sentar”. Nunca olvidemos la frase: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.

ESCRITO POR:

Carlos R. Paredes

Consultor en desarrollo institucional y empresarial. Máster en Economía Aplicada y Administración de Negocios. Ingeniero Mecánico Industrial. Exdirector ejecutivo del Campus Sur UVG. Exdecano de la Facultad de Ingeniería UVG. Catedrático universitario.