Pluma invitada

Nuestros sistemas de salud pública dan desconsuelo

Gustavo Gini

La cobertura estatal de Salud Pública en Guatemala es una prioridad urgente y una obligación, de acuerdo con la Constitución Política de la República de Guatemala, que consiste en elevar el nivel de vida, procurando el bienestar de la familia. Pero esto no se cumple y aún parece que estamos en la época medieval.

Son escasos los hospitales en el país, por lo que se hace urgente aumentar la cantidad de estos de inmediato, para tener una población sana y no hambrienta, de niños desnutridos, como también los centros de salud, tanto con una medicina preventiva como curativa, e incrementarse, sobre todo, con la aplicación de vacunas y suficientes insumos.

El Ministerio de Salud debe estar solventando la atención médica, así como el manejo de pacientes, y establecer un control eficiente sobre las infecciones, las cuales son de alta mortalidad, tanto en población infantil como en pacientes hospitalizados.

Ya que las enfermedades infecciosas son las que más aquejan a la población, es importante contar con médicos especializados, controles de las enfermedades hospitalarias y una excelente vigilancia epidemiológica, para estar al tanto de los microbios y los padecimientos más frecuentes en el país.

Derivado de los problemas infecciosos más significativos que se detectan se encuentra el uso inadecuado y abuso de los antibióticos, los cuales provocan cepas multirresistentes.

Se sabe de infecciones hospitalarias con cepas de Klebsiella resistente, así como diversas cepas de Peudomonas, Staphylococcus y cepas del hongo Aspergillus, como otras más.

Todo esto ocurre por no contar con supervisión microbiológica precisa y por no usar equipos de expertos automatizados que determinen la resistencia.

Resulta que las infecciones en los pacientes son manejadas con un criterio clínico sin aislamiento de los microbios que las producen. El aislamiento de los gérmenes causales de los procesos infecciosos exige el cultivo de los microrganismos.

Las infecciones que se diagnostican de rutina en Guatemala las constituyen las diarreas, neumonías y urinarias, las cuales hacen imperativo el cultivo, ya que en la actualidad son diagnosticadas por los médicos, de forma empírica.

Estos diagnósticos traen como consecuencia que se dé el uso inadecuado de antibióticos, con la consiguiente procreación de resistencia microbiana.

Una supervisión epidemiológica, con un equipo de epidemiólogos, infectólogos y microbiólogos, es necesaria para determinar el comportamiento de las enfermedades y cuáles de estas existen de manera endémica o epidémica, así como su frecuencia, a fin de establecer normas y controles al respecto.

El Instituto Guatemalteco de Seguridad Social es una institución que no brinda atención eficiente a los afiliados, por las consultas prolongadas, con distintos médicos y que no prestan la debida atención y tienden a ser deficientes, muchos dicen ser especialistas y fueron residentes de medicina interna, con una pasantía por la especialidad que escogieron, pero médicos especialistas con grados académicos de certificación avalada existen pocos.