Pluma invitada

Periodistas valientes ejercen digna pero peligrosa función

Los periodistas guatemaltecos y del mundo conmemoraron el día mundial de tan digna pero peligrosa función sin marginar en lo absoluto la actual, insólita, horrible y letal pesadilla universal jamás experimentada por los humanos durante los últimos tiempos, sin inmediata solución alguna hasta la fecha, no obstante constantes y alentadoras informaciones acerca de presunta milagrosa vacuna que preparan científicos de algunos países, entre estos China, responsables directos de tan repudiable barrabasada, que ahora rechazan en abierta desfachatez ser investigados por acusación de los Estados Unidos.

Haciendo historia, nuestro perpetuo homenaje póstumo a colegas mártires de nuestro país, secuestrados, torturados, desaparecidos y asesinados por gobiernos dictadores del pasado, acérrimos enemigos de la libre emisión del pensamiento y libertad de prensa, entre ellos tres respetables y recordados periodistas ejecutivos fundadores de Prensa Libre: Isidoro Chilolo Zarco, asesinado a balazos el 28 de enero de 1970, frente al entonces llamado estadio Mateo Flores, y secuestrados Álvaro Contreras Vélez, el 6 de marzo de 1982, y Pedro Julio García, el 8 de octubre de 1983, liberados con vida días después de cumplidas las exigencias de sus plagiarios.

Asesinados también impunemente: Alejandro Córdova, Mario Ribas Montes, Mario Monterroso Armas, Alaíde Foppa de Salazar, Hugo Arce Barillas, Jorge Carpio Nicolle, José León Castañeda Juárez, Roberto Girón Lemus, Humberto González Juárez, Marco Antonio Cacao Muñoz, Enrique Salazar Siliézar, Mario Solórzano Foppa, Irma Flaquer Azurdia, Sergio Waldemar Cardona Reyes, Venner Roswald Trejo Álvarez, Belte Morales Siliézar, Julio César de la Roca, Miguel Ángel Cospín Rodas, Jorge Marroquín Mejía, Víctor Humberto González Gamarra, Lorenzo Montúfar Navas, Luis Alfredo López, Abner Donis Recinos, Julio Roberto Pensamiento, Marco Antonio Perales, Danilo López, Julio Guerra Díaz, Rafael Rodríguez Zea, Luis Alberto Romero, Alberto Antoniotti Monge, Marco Antonio Estrada y numerosos colegas más.

Enemigos de quienes ejercen esta noble y obligada misión, que contribuye a combatir a los corruptos, sobre todo funcionarios, políticos y poderosos que tradicionalmente manosean los intereses de nuestro país, continúan acallando la voz y quebrando las plumas de otros comunicadores, particularmente indefensos corresponsales departamentales, como sucedió recientemente con el joven Bryan Leonel Guerra, asesinado en Chiquimula. Tampoco puede ser olvidado el insólito caso judicial que por casi cinco años no ha sido resuelto, la muerte violenta de Danilo López, corresponsal de Prensa Libre, y Federico Salazar, en Mazatenango, que se tramita contra el exdiputado Julio Antonio Juárez Ramírez.

Angustiados comunicadores, guatemaltecos y ciudadanos del mundo anhelan sea superada tan abrupta tardanza para sepultar esta mortal epidemia que continúa matando gente inocente, dejando sentimiento eterno en sus acongojadas familias, con mirada fija en solitarios y fríos cementerios donde descansan sus seres queridos. Así también frenar el actual derrumbe millonario económico universal, incluyendo remesas económicas, daño social, empresarial, industrial, laboral, turístico, educativo, religioso, artístico, deportivo y al transporte aéreo, terrestre y marítimo. Mientras tanto, la Tierra descansa tranquila con aires, ríos, lagos y mares limpios, sin contaminación ambiental humana y sorpresivo y agradable libre caminar de animales selváticos por calles de ciudades.

Agradecemos profundamente tan digno y noble pero peligroso servicio que dedican actualmente respetables y bondadosos benefactores al pueblo necesitado: bomberos, médicos, enfermeros y auxiliares; periodistas, autoridades, policías, militares, pilotos, voluntarios y demás humanitarios incógnitos que exponen sus vidas y la de sus familiares. Dios los bendiga hoy y siempre.