Pluma invitada

Rescate cultural

Desde inicios de los 1990, la comisión de artesanías de la Agexport se ha dedicado a identificar, organizar, capacitar y promover las variedades de artesanías que existen en Guatemala, la gran mayoría de ellas legados de tradiciones milenarias. Hace doce años la Comisión creó la feria New World Crafts, para celebrar esa diversidad y presentarla ante compradores de las tiendas de mayor renombre en el mundo. La feria ha sido tan exitosa que se ha vuelto un modelo para otros países productores de artesanías. Actualmente Guatemala goza de uno de los mejores estructurados sectores de producción artesanal a nivel mundial, con artesanos, diseñadores y exportadores jóvenes, capaces de innovar en materias primas, técnicas y tradiciones autóctonas para crear productos híbridos de gran belleza. A consecuencia, se ha vuelto una parada obligada para compradores de las más exigentes marcas americanas, europeas y asiáticas.

Dado este carácter de constante innovación en un campo tan tradicional, vale la pena desviarnos para considerar las raíces de nuestra actividad. Cuando se distingue entre lo hecho con técnicas tradicionales y lo verdaderamente tradicional, hace una diferencia como la de pensar que el mundo es plano y luego conocer que es un globo.

Rescate cultural en el contexto artesanal comprende identificar las cualidades que existían en productos hechos a mano por comunidades en determinado período, destacar su excelencia o belleza, y a través de comunicar esas cualidades a mercados especializados, crear una demanda que conduce a producciones nuevas.

Hablar de manifestaciones culturales lleva inexorablemente a los tejidos de la cultura maya, dado que nada nuestro ha transmitido una identidad de país más valorada a nivel mundial. El hecho de que existen influencias europeas en el carácter de ciertas prendas, y que dictámenes de la administración española condicionaron en algunas formas las apariencias y el contenido simbólico de huipiles, no altera su carácter netamente indígena ni sus múltiples significados geográficos, culturales e históricos. Tristemente, la indumentaria indígena está desapareciendo a pasos agigantados. Entonces, mientras duren en vida maestras tejedoras, y jóvenes talentosas, tiene enorme sentido privilegiar con becas e incentivos de mercado la enseñanza de las unas hacia las otras en los pueblos cuyos textiles son de renombre, porque devuelve a los jóvenes en sus comunidades orgullo de lugar, familia, idioma y cultura. Ayudará a frenar el desmantelamiento que en pocas generaciones dejará irreconocible el panorama humano del país. Además, estimulará interés a lo interno y externo sobre otras manifestaciones culturales de los lugares, atrayendo capitales y creando fuentes de trabajo.

Rescate cultural también puede contemplar reintroducir artesanías desaparecidas: por ejemplo, el papel maché, que se utilizaba para hacer frutas decorativas en Antigua, a mediados del siglo pasado; o mermadas: por ejemplo, el uso de fibras naturales como maguey, bejuco, palma y tul, para hacer desde morrales hasta muebles. También se pueden entender como rescate cultural iniciativas que mejorarían el desarrollo económico en comunidades, por ejemplo aumentar y perfeccionar el abastecimiento de materias primas (en Momostenango habría mayor producción de ponchos y alfombras si hubiese lana de mejor calidad en mayores cantidades) y proveer avances tecnológicos (la exportación de figuras de barro en Chinautla y Jalapa crecería sustancialmente si existieran hornos para quemar el barro).

Guatemala demuestra en sus artesanías una riqueza que relativamente pocos conocemos. Mientras mucho esfuerzo se ha hecho en las últimas décadas para reorientar las destrezas artesanales hacia productos de mayor demanda en el exterior, valdría la pena periódicamente refrescar nuestro enfoque con miras hacia atrás, dotadas de los conocimientos que se han ganado en el ínterin.

* Director creativo, La Casa Cotzal
socio Comisión Hecho a Mano, Agexport